“Sólo nos buscan en campañas”, reclaman artesanas indígenas de Toluca

“Sólo nos buscan en campañas”, reclaman artesanas indígenas de Toluca

Artesanas indígenas de Toluca reclaman que los políticos sólo acuden a ellas en campañas electorales, pero no atienden sus necesidades, por el contrario, una vez electos les impiden vender sus productos y reciben malos tratos de los funcionarios.

Con información de: Aurora Servín

La señora Margarita de 63 años de edad es una artesana otomí de la comunidad de San Cristóbal Huichochitlán, perteneciente al municipio de Toluca, quien se dedica a la elaboración de productos hechos con palma. Sus creaciones las comercia en centros turísticos del Estado de México y otras entidades.

En entrevista con Ad Noticias, comparte que le gustaría que tanto las autoridades municipales como estatales ofrecieran espacios dignos para poder ejercer su actividad, sin embargo, reclama que los políticos sólo recorren los pueblos indígenas en época electoral. 

“Los inspectores más que nada, todos nos quitan nuestras cosas, se las llevan y no nos dejan vender, y si nos dejan vender nos cobran muy elevado, y a veces nada más vamos con el puro pasaje”, cuenta.

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De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 realizado por el INEGI, el Estado de México tiene una población indígena de 417 mil 603 personas mayores de cinco años hablantes de alguna lengua originaria, lo que representa el 2.6 por ciento de la población del estado.

En Toluca existen ocho comunidades reconocidas como indígenas: San Andrés Cuexcontitlán, San Diego de los Padres Cuexcontitlán,  San Pablo Autopan, Jicaltepec Autopan, Barrio Santa Cruz, Ejido de la «Y», San Mateo Otzacatipan y San Cristobal Huichochitlan.

Fotografía: Aurora Servín

Los fotogénicos artesanos

La artesana mexiquense aprendió a tejer la palma desde los nueve años, durante su juventud se dedicó a la actividad agrícola, sin embargo, con la transformación de la comunidad a través de los años ella también tuvo que cambiar la forma de ganarse la vida y eligió la artesanía como medio de subsistencia.

Se casó a los 16 años y para mantener a su familia, además de ejercer las tareas domésticas y de crianza de sus hijos, ella continuó tejiendo.

Elabora cestos para las tortillas, canastas, objetos religiosos y sombreros, que luego sale a vender a diferentes plazas, ferias y lugares turísticos, como Chalma o Veracruz, donde relata, se ha enfrentado a diferentes tratos.

“Yo hago la lucha, busco donde me den permiso. Hay lugares, por ejemplo Chalmita, donde han sido muy buena gente, me dan mi espacio y me cobran 10, 20 pesos, pero aquí en Toluca y a pesar que somos de aquí nos tratan mal, y peor que nos ven con nuestro vestuario, yo a veces me visto con el chincuete”, cuenta.

Margarita refiere que los políticos suelen acercarse a su casa para tomarse fotografías, sobre todo en campañas electorales, incluso el pasado mes de marzo en el marco del Día Internacional de los y las artesanas acudieron políticos a su casa-taller para recabar imágenes las cuales difundieron en redes sociales, pero ella no obtuvo ningún beneficio.

“Nada más cuando necesitan el voto es cuando van con nosotros y ahorita que nosotros tenemos hambre no nos dejan trabajar. El día del artesano me subieron la foto en el feis (Facebook) pero eso no es un apoyo, no es ayuda. 

“Ya van como tres veces que me vienen a sacar una foto y yo siempre les he recalcado que no quiero apoyo en dinero, quiero trabajar todavía”, dice Margarita.

Condiciones de trabajo digno y seguridad son las principales peticiones que la artesana de Toluca busca. También le gustaría retomar la labor en el campo, pero el crecimiento urbano ha mermado las condiciones del suelo en su comunidad.

“Los terrenos ya se llenaron de casas, de condominios, ya la urbanización se está acabando los terrenos y lo poco que uno tiene ya no lo quieren trabajar. Yo siempre he dicho que el terreno no es para hacerse rico, pero sirve para tener un grano de maíz».

La producción del terreno que Margarita siembra es destinado para autoconsumo pues sabe que no podría sobrevivir con lo que le pagaran por sus semillas.

“Siempre les he dicho a mis hijos: con que tenga un grano de maíz, pongo mi nixcómil, con salsita, con sal, tortilla, llenamos la panza y contentos”, platica 

Que los políticos cumplan sus promesas

Los requerimientos que Margarita y las artesanas de San Cristóbal Huichochitlán necesitan para trabajar y llevar el sustento a sus casas no ha sido atendido ni por el ayuntamiento de Toluca, ni por el gobierno del Estado de México encabezado por el gobernador Alfredo del Mazo.

Esto a pesar de que en el Plan de Desarrollo del Estado de México 2017-2023 dentro de su pilar social estipula en la página 52 que uno de sus propósitos es reducir la pobreza y propiciar el desarrollo humano, teniendo como una de sus líneas de acción:

“Apoyar proyectos productivos de la población vulnerable, particularmente aquellos liderados por mujeres, indígenas o migrantes”, se lee en el documento.

Poder caminar en las calles vendiendo sus artesanías sin que las autoridades les imponga cuotas elevadas o les arrebate su mercancía, así como no ser discriminadas por portar su vestimenta tradicional, son de las aspiraciones que las artesanas mexiquenses esperan sean escuchadas constantemente y no sólo en época de campañas electorales.

En un documento sobre población indígena, el Consejo estatal de población destacó que la mayor parte de la población que habla una lengua indígena es femenina y las edades donde se concentra el mayor número de hablantes es entre los 35 y 59 años. 

Además, la ubicación de la población indígena demuestra que los territorios que históricamente han tenido presencia indígena mantienen el predominio de concentración.