El problema de inseguridad en los alrededores del Tecnológico de Estudios Superiores de Chalco (TESCHA) volvió a llevar a los estudiantes a las calles. El 21 de septiembre de 2026, alumnos iniciaron un paro y bloquearon la carretera Chalco-Miraflores después de una serie de asaltos reportados en las inmediaciones del plantel. La protesta no surgió por primera vez este año: en octubre de 2024, la comunidad estudiantil ya había tomado las instalaciones y cerrado una vialidad para exigir mayor seguridad.
La protesta también vuelve a colocar sobre la mesa un problema que ya había provocado una movilización en octubre de 2024, cuando alumnos tomaron las instalaciones y bloquearon la carretera La Candelaria-Tlapala-Miraflores para exigir mayor seguridad.
Los asaltos que detonaron el paro
Durante septiembre de 2026 se han reportado al menos cuatro asaltos en las inmediaciones del TESCHA, de acuerdo con información publicada por medios de comunicación.
Uno de los casos ocurrió el 8 de septiembre sobre la calle Narvarte, frente al Tecnológico, dos estudiantes fueron interceptados alrededor de las 17:00 horas por sujetos que presuntamente fingieron un accidente para acercarse a ellos, después los amenazaron con un arma de fuego y les quitaron sus pertenencias.
El 21 de septiembre se registró otro asalto en un puesto de comida ubicado a unos metros del plantel, en ese incidente se reportó que alrededor de 8 estudiantes fueron despojados de teléfonos y carteras, mientras que los agresores realizaron una detonación con arma de fuego para intimidarlos; después de este hecho, los estudiantes iniciaron el paro indefinido y comenzaron los bloqueos en la carretera Chalco-Miraflores. Ese asalto fue el que detonó el paro y los bloqueos.

La inseguridad ya había provocado un paro en 2024
El conflicto actual tiene un antecedente documentado en octubre de 2024, cuando estudiantes del TESCHA realizaron un paro y bloquearon la carretera La Candelaria-Tlapala-Miraflores debido a los asaltos registrados dentro y fuera del plantel.
En aquella ocasión, los alumnos denunciaron entre cuatro y cinco robos en un periodo aproximado de 15 días, siendo que uno de los hechos señalados ocurrió dentro del propio Tecnológico, donde sujetos armados habrían ingresado para despojar a estudiantes de computadoras y teléfonos celulares.
La protesta de 2024 también estuvo relacionada con la exigencia de mayor vigilancia en los alrededores de la institución; ahora, casi dos años después, los estudiantes volvieron a recurrir al paro y al bloqueo de vialidades por una problemática similar que no parece haber tenido resolución en estos años.
AD Noticias buscó contacto tanto con el Ayuntamiento de Chalco como con el Tecnológico, pero ninguna de las dos instancias esclareció el número concreto de asaltos a estudiantes registrados desde 2024 ni las medidas que desde aquel año fueron implementadas para prevenir este problema de inseguridad.
El último registro estadístico publicado por el TESCHA reporta una matrícula de 2 mil 62 estudiantes en 2024, mientras que su programa institucional proyectó una matrícula de 2 mil 170 para 2026.
El problema se extiende fuera del plantel
Los reportes de 2026 no se limitan a la entrada del TESCHA, además de la calle Narvarte, los estudiantes y habitantes de la zona han señalado vialidades y puntos de transporte cercanos al Tecnológico como lugares donde se presentan robos.
En mayo de este año, habitantes de San Andrés Metla y comunidades cercanas denunciaron un incremento de asaltos en la zona del Tecnológico; en aquel entonces, los reportes señalaron como horarios de mayor riesgo entre las 5:00 y 7:00 horas y entre las 21:00 y 23:00 horas. Los reportes apuntaban a sujetos que utilizaban motocicletas para cometer los robos; estos señalamientos corresponden a denuncias ciudadanas.

¿Qué están exigiendo los estudiantes?
En la protesta del 21 de septiembre participaron alrededor de 30 a 50 estudiantes, sin que se conozca públicamente el número de estudiantes que participaron en el proceso de paro y a votación que llevara a esa resolución, ya que el proceso se dio a puerta cerrada; sin embargo, reportes de estudiantes a medios de comunicación reportaron que el pliego petitorio será sometido a votación de la comunidad antes de seguir siendo presentado por el movimiento estudiantil hacia las autoridades.
El pliego petitorio presentado por la comunidad estudiantil contempla medidas tanto dentro como fuera del TESCHA, entre sus demandas principales se encuentran la coordinación con las policías municipal y estatal, patrullajes permanentes durante los horarios de entrada y salida, especialmente en el turno vespertino, revisión de la seguridad privada y filtros tanto para el acceso peatonal como para el vehicular.
También solicitan mejorar el alumbrado en las rutas de acceso, instalar o reforzar cámaras de vigilancia en puntos estratégicos, colocar señalización y cruces peatonales, así como establecer mecanismos de seguimiento con fechas y responsables.
Asimismo, piden la no criminalización de la protesta para que no existan represalias contra quienes participan en el movimiento y tienen prevista la suspensión de actividades, al menos hasta el viernes 25 de septiembre o hasta que sus demandas sean atendidas.
En la institución se imparte la Ingeniería en Sistemas Computacionales, Ingeniería Industrial, Ingeniería Electromecánica, Ingeniería en Informática, Ingeniería Electrónica e Ingeniería en Administración.
Años de un problema recurrente sin resolución
El regreso del paro en 2026 refleja que la seguridad volvió a convertirse en una condición para que los estudiantes puedan asistir a clases.
Después de una protesta similar en 2024, los asaltos volvieron a colocar al TESCHA en la misma situación; más allá del número de víctimas, el problema es que la comunidad estudiantil sigue sin tener garantizado algo tan básico como llegar y salir de la escuela sin exponerse a un asalto o a la inseguridad cada vez más creciente en la zona.
La repetición de la protesta marca el principal pendiente: que las medidas de seguridad no se queden en respuestas momentáneas después de cada robo, sino que atiendan de forma permanente los puntos y horarios que los propios estudiantes identifican como de mayor riesgo; mientras eso no ocurra, el acceso al TESCHA seguirá siendo un punto de vulnerabilidad para su comunidad estudiantil.


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