Habitantes de las colonias Marco Antonio Sosa, Los Naranjos y Las Colonias bloquearon este miércoles la carretera Chalco-Mixquic para exigir el restablecimiento del servicio de agua potable, luego de denunciar más de 20 días sin suministro en sus viviendas. La protesta surgió como respuesta a un problema que, según los habitantes, ya rebasó la espera ordinaria por una falla temporal y comenzó a afectar directamente la vida diaria dentro de los hogares.

Protesta causó afectaciones viales
El cierre se realizó a la altura de Villa de las Niñas, uno de los puntos de mayor tránsito entre Chalco y la zona de San Andrés Mixquic, en la alcaldía Tláhuac. La protesta afectó la circulación en ambos sentidos y generó filas de vehículos, retrasos en el transporte público y complicaciones para habitantes que utilizan esa vía como conexión cotidiana hacia la Ciudad de México y comunidades del oriente mexiquense.
En la movilización, los manifestantes acusaron que el problema se agravó después de que se suspendiera el envío de pipas a las comunidades afectadas. Esa situación, señalaron, obligó a varias familias a comprar agua a proveedores particulares para cubrir necesidades básicas como cocinar, asearse, lavar ropa o almacenar líquido para el uso diario.
Piden apoyo a las autoridades
El reclamo vecinal no se concentró únicamente en la falta de agua en la red. Los inconformes también exigieron atención del Ayuntamiento de Chalco y del Organismo Descentralizado de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, ODAPAS, al señalar que no han recibido una solución estable al desabasto ni una explicación suficiente sobre la interrupción del apoyo.
La protesta mantuvo cerrada parcialmente la vialidad mientras vecinos solicitaban la presencia de autoridades. Según reportes locales, habitantes de las colonias involucradas pidieron compromisos concretos para reactivar el suministro y regularizar el apoyo mediante pipas, al considerar que la compra de agua ya representa un gasto adicional para familias que llevan semanas sin servicio.
No es la primera protesta
El bloqueo volvió a colocar a la Chalco-Mixquic como escenario de protesta por agua. Apenas el 21 de abril, habitantes de Lomas de San Pablo cerraron la misma carretera, también a la altura de Villa de las Niñas, para denunciar falta de agua potable y exigir abastecimiento mediante pipas.
En ese caso, autoridades municipales y de ODAPAS dialogaron con los inconformes y ofrecieron instalar un depósito que funcionaría como hidrante comunitario, abastecido periódicamente por una pipa del organismo. Ese antecedente muestra que la demanda por agua ya había llegado antes al mismo punto carretero y que la respuesta institucional se había orientado a mecanismos provisionales de abastecimiento.
La recurrencia de cierres en la misma zona muestra que el conflicto no se limita a una falla aislada del servicio. En distintas colonias de Chalco, el acceso al agua depende de redes incompletas, tandeos, pipas o soluciones emergentes que no garantizan continuidad. Cuando alguno de esos mecanismos se interrumpe, el problema escala rápidamente de la vivienda a la carretera.
Zona urbana, la afectada
La colonia Marco Antonio Sosa está registrada como una colonia urbana del municipio. Su ubicación la coloca dentro de una zona de crecimiento urbano que convive con asentamientos consolidados, fraccionamientos y comunidades con infraestructura desigual.
El conflicto también involucra a Los Naranjos y Las Colonias, asentamientos señalados en reportes locales como comunidades con carencias de infraestructura hidráulica y de drenaje, debido a su origen reciente o irregular. Esa condición vuelve más complejo el reclamo: no se trata solo de restablecer un servicio suspendido, sino de resolver la falta de cobertura en zonas donde la urbanización avanzó más rápido que la instalación de servicios básicos.
Crecimiento acelerado como causa
El trasfondo está en el crecimiento acelerado de Chalco. El municipio pasó de 310 mil 130 habitantes en 2010 a 400 mil 057 en 2020, un aumento de 29% en una década, de acuerdo con Data México. Ese crecimiento ha presionado la vivienda, las vialidades, el drenaje y el suministro de agua en una región que se expandió hacia zonas con infraestructura parcial o insuficiente.
La presión también se refleja en el acuífero Chalco-Amecameca. Datos de Conagua indican que este acuífero tiene una recarga media anual de 74.0 hectómetros cúbicos y un volumen de extracción de 109.99 hectómetros cúbicos, lo que representa una disponibilidad media anual negativa.
En términos prácticos, la región extrae más agua de la que recupera de manera natural, una condición que limita la capacidad de respuesta ante el crecimiento urbano. Ese déficit ayuda a explicar por qué el suministro en algunas comunidades depende de redes limitadas, pipas, depósitos o mecanismos temporales que se vuelven insuficientes cuando aumenta la demanda.
El bloqueo es la última instancia
Para los vecinos, el bloqueo fue una medida de presión ante la falta de agua en sus domicilios. Para las autoridades, el conflicto vuelve a exhibir una demanda que ya no puede contenerse solo con pipas, depósitos provisionales o acuerdos después de cada protesta. La exigencia central sigue siendo la misma: agua constante, atención directa y una solución que no dependa de cerrar una carretera para obtener respuesta.
Hasta el cierre de los reportes consultados, habitantes de las colonias afectadas mantenían su exigencia de que ODAPAS y el gobierno municipal explicaran la suspensión del apoyo, restablecieran el servicio y definieran un mecanismo permanente de abastecimiento para las comunidades que dependen de pipas o carecen de red hidráulica suficiente.



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