A finales del año 2015 publicamos en este mismo espacio algunas reflexiones relacionadas con la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), celebrada en París, Francia, a finales de noviembre y principios de diciembre del año 2015. Destacamos en aquel año que en el acuerdo de la COP21 el gobierno federal se comprometió a alcanzar una tasa de deforestación cero para el año 2030.
Recordamos esto porque unos cuatro días antes de que arrancara la COP21, en la Gaceta de Gobierno del Estado de México se publicó el "Plan parcial de incorporación territorial Bosques de Pamejé, municipio de Valle de Bravo", ¿De qué se trata este proyecto? De utilizar una amplia zona boscosa que se encuentra al sur del municipio de Valle de Bravo para la construcción de un desarrollo urbano. Evidentemente este proyecto implica, entre otras cosas, modificar el terreno y cortar árboles, aunque en el estudio de impacto ambiental se le llame "remoción de la cubierta vegetal".
De hecho, ese mismo documento, incorporado por cierto a la publicación en la Gaceta de Gobierno ya referida, declara textualmente que: "los impactos identificados son los siguientes: SUELO: Durante el despalme y desmonte, la capa superficial de suelo es removida por completo, provocando la pérdida de éste elemento; el impacto es fuerte (severo), significativo, irreversible (…) FLORA: El impacto en éste elemento natural es de intensidad moderada por la remoción de la cubierta vegetal de la que será objeto el predio (…) FAUNA: Los efectos negativos en cuanto a éste recurso natural, se tienen principalmente en la alteración del hábitat; en cuyo caso el impacto es de moderado a fuerte, ya que la vegetación será removida del sitio del proyecto, afectando de manera directa el hábitat (…) HIDROLOGÍA. En relación con el agua superficial las actividades de la preparación del sitio como son desmonte y despalme y posteriormente las que habrán de realizarse en la etapa de construcción como excavaciones, formación de terracerías, colocación de carpeta y demás obras de infraestructura que se han de construir, modificarán el relieve original provocando cambios en el escurrimiento superficial. El impacto ocasionado por las actividades del proyecto en el incremento de escorrentía, es adverso, moderado, de extensión parcial, permanente y mitigable. Con relación al agua subterránea, se ve afectada por actividades del proyecto como desmonte y despalme, ya que al modificar la estructura del suelo y al remover la vegetación se cambia la permeabilidad original y como consecuencia se modifica el volumen de agua que se infiltra".
Así, al mismo tiempo que en la cumbre mundial sobre el cambio climático el gobierno mexicano se comprometía a llegar a la tasa 0 de deforestación, en el cabildo de Valle de Bravo, en una sesión extraordinaria celebrada a las 8 de la noche del día martes 3 de noviembre (sin ninguna discusión, según el acta de la sesión) se aprobó por unanimidad y en 15 minutos el Plan ya mencionado. De hecho fue uno de los últimos actos del alcalde Francisco Reynoso Israde, pues dejó el cargo unas semanas después.
Todo este asunto, sin embargo, no ha cuajado como lo planearon sus autores, pues motivó que un grupo de ciudadanos, acompañados por la organización "Mexicanos contra la corrupción" solicitaran un amparo por considerar que los daños al ambiente que ocasionaría el proyecto serían de enormes proporciones e irreversibles. El amparo les fue concedido el 31 de agosto de este año por el Juez Tercero de Distrito en el Estado de México, en favor de la protección del derecho humano a un medio ambiente sano y de los derechos al agua, a la salud y al desarrollo urbano controlado.
Pero al inicio de este mes de octubre el Ayuntamiento de Valle de Bravo impugnó la resolución del juez y el asunto tendrá que revisarse y resolverse en unos meses. Habrá que esperar en qué sentido vendrá la resolución, si se da vía libre a los empresarios-políticos que durante años y años han impulsado el desarrollo de lujosas viviendas a expensas de los bosques del municipio, o si se toma en cuenta que la propia Semarnat rechazó autorizar el estudio de impacto ambiental que aprobó el cabildo, dado que no era adecuado. Y todo esto, a la luz de una administración estatal que al presentar su Plan de Desarrollo lo señaló como alineado con la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.


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