El viernes 26 de septiembre se suspendieron las clases en educación básica, la razón, el desarrollo del primer consejo técnico escolar en su fase ordinaria, titulada: “La ruta de mejora escolar, una decisión colectiva para el aprendizaje”, sesión que como en las otras, no brindó elementos para transformaciones reales a la docencia, que continúa con indicadores tradicionales, intocables hasta ahora en la mayoría de las aulas.
En referencia a las desarrolladas en las escuelas primarias, la indicación para el aumento de la gran carga administrativa es notoria, ante la orden de integración de una libreta de reportes, obligatoria por maestro, que constituye según los administradores la “prueba fehaciente” de que llevan a cabo la reforma.
Registrarán actividades de lectura, escritura, matemáticas; diversos rubros que llaman “para asistir regular y puntualmente a la escuela”, “para incorporarse a las actividades de aprendizaje”, “para relacionarse con otros alumnos y/o con la comunidad escolar”, entre otros.
Del cumplimiento de lo anterior, se reduce el tiempo del trabajo escolar, la información administrativa que se exige, nada tiene que ver con el asunto netamente pedagógico, mucho menos con la docencia o los objetos mentales que van construyendo los alumnos, relacionados a contenidos curriculares.
En otro orden de tareas, se distribuyó un libro llamado “desafíos matemáticos para el maestro”, limitando a uno por grado y no uno por maestro, incluso en algunos lugares no fue distribuido a pesar de ser uno de los puntos a tratar en el consejo técnico.
Ante la falta de material, en muchas escuelas el directivo sugirió una planeación colectiva, la pregunta inmediata de los docentes fue en qué tiempos, si fuera en el laboral, se dejarían solos a los alumnos, que ante algún incidente, quién será el responsable.
El extremo se dio con sugerencias de participantes de los Centros de Maestros, que acudieron como especialistas a los consejos técnicos, algunas de sus aportaciones son dignas de no tomarse en cuenta, para muestra el siguiente:
“Es recomendable no dejar tareas, los pobres niños se cansan, porque además ya no juegan y recuerden que al día siguiente, tienen que asistir a clases nuevamente con ustedes…”.
Que lejos, pero verdaderamente que lejos queda esta afirmación de un sistema educativo como es el japonés, seguramente quienes lo sustentan dirán, pero es que estamos en México. ¿Usted qué opina amable lector?.


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