La Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, que mide el costo de la canasta alimentaria, aumentó 4.6% anual en las zonas urbanas y 3.1% en las rurales durante junio de 2026. Aunque ambos indicadores continúan al alza, representan una desaceleración respecto a junio de 2025, cuando los incrementos fueron de 6.0% y 5.2%, respectivamente, así lo dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que la
Para estados con una alta concentración de población urbana, como el Estado de México, el indicador refleja que una persona necesitó 2 mil 553.37 pesos al mes para adquirir únicamente la canasta alimentaria, mientras que hace un año el crecimiento de este gasto era todavía mayor debido al ritmo de la inflación.
Si además se consideran bienes y servicios como transporte, vestido, salud y educación, la Línea de Pobreza por Ingresos alcanzó 4 mil 888.22 pesos mensuales en zonas urbanas y 3 mil 503.97 pesos en las rurales. Estas líneas crecieron 3.9% y 3.4% anual, respectivamente, frente a una inflación general de 3.4%. En junio de 2025, la inflación anual era de 4.3%, por lo que el entorno de precios mostró una moderación, aunque el costo de vida continuó aumentando.

Los productos que más aumentaron
Los mayores incrementos que impulsaron el valor de la canasta alimentaria fueron:
- Papa: 66.7% anual.
- Jitomate: 19.4% anual.
- Alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar: 6.3% anual.
En las zonas urbanas, estos tres rubros concentraron la mayor incidencia en el incremento de la canasta, mientras que en las rurales también encabezaron el aumento del gasto alimentario.
Junio registró una baja mensual
A pesar de los incrementos anuales, durante junio se observó una disminución mensual. La Línea de Pobreza Extrema por Ingresos cayó 2.7% en las zonas rurales y 1.7% en las urbanas, mientras que la Línea de Pobreza por Ingresos disminuyó 1.4% y 0.8%, respectivamente. La inflación mensual también descendió 0.3%, ligando dos meses consecutivos de reducciones.
En la comparación anual, la canasta alimentaria siguió siendo el componente que más presionó el gasto de los hogares. Su incidencia representó 60.7% del incremento anual de la Línea de Pobreza por Ingresos en el ámbito urbano y 49.4% en el rural, lo que confirma que los alimentos continúan siendo el principal motor del aumento en el costo de vida.


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