La Central de Abastos y la Terminal de Autobuses de Toluca se han convertido en puntos críticos de inseguridad en la capital mexiquense. Ambos sitios, vitales para el comercio y la movilidad, enfrentan problemas recurrentes de violencia, extorsiones y robos. Las naves comerciales de la central han sido testigos de episodios violentos durante muchos años, incluido un ataque en julio de 2023 que dejó nueve personas muertas, quemadas dentro de una bodega.
Estas zonas de la ciudad siguen siendo de alto riesgo para los ciudadanos, con delitos como robo, extorsión y homicidio. A pesar de los operativos y refuerzos de seguridad, son catalogados como focos rojos por autoridades y habitantes del Valle de Toluca.
La Central de Abastos, un pilar económico bajo asedio
Este centro de comercio ha sido escenario de violencia, extorsiones, robos y homicidios en los últimos años. Lo que debería ser un espacio de comercio seguro se ha convertido en un foco rojo de delincuencia, generando preocupación tanto en comerciantes como en clientes, quienes diariamente enfrentan la amenaza de ser víctimas de estos delitos.
Desde 2020, la lucha por el control de la Central de Abastos ha desatado múltiples episodios violentos. El robo de mercancía y asaltos a transeúntes se han vuelto cotidianos. En diciembre de ese año, los locatarios, cansados de la inseguridad, intentaron linchar a dos presuntos delincuentes que trataron de robar a un cliente. Ese mismo año, varios comerciantes fueron asesinados o intimidados por grupos delictivos que buscan ejercer control mediante amenazas y extorsiones.
Un ataque que cobró nueve vidas
Uno de los incidentes más graves ocurrió en julio de 2023, cuando nueve personas murieron en un ataque orquestado por personas vinculadas a la administración del mercado. Los agresores, armados y organizados, prendieron fuego a los locales de minoristas en un intento de desocuparlos. Este hecho destapó una red de amenazas y corrupción dentro de la administración de la central.
En ese entonces, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) vinculó a proceso a nueve personas señaladas como presuntas responsables de los asesinatos. Las víctimas fueron quemadas dentro de una bodega de la central.
Los detenidos, que ostentaban cargos en la administración, son:
- Pascual “N” (presidente del Consejo de Administración de la Central de Abastos)
- Bryan Alejandro “N” (tesorero)
- Jhoan Daniel “N” (asesor)
- David Jehuel “N” (responsable del Jurídico)
- Mateo “N” (encargado de seguridad)
Además, cuatro integrantes del servicio de seguridad privada fueron vinculados a proceso: Arturo “N”, Edmundo “N”, Héctor “N” y José Miguel “N”.
Robos y extorsiones, una realidad constante
El robo de vehículos, autopartes, mercancía y asaltos a comercios y transeúntes son parte de la cotidianidad en la Central de Abastos. Los fines de semana, cuando aumenta el flujo de personas, los carteristas actúan con impunidad. Según testimonios de los comerciantes, grupos de ladrones se organizan para despojar a los clientes de sus pertenencias mientras realizan sus compras.
Además, el robo de piezas de vehículos y mercancías en camiones de carga sigue siendo un problema sin resolver, pese a la presencia de seguridad privada.
Operativos y cambios en la administración
En respuesta a la creciente inseguridad, la administración de la Central de Abastos intentó implementar medidas para proteger a comerciantes y clientes.
En enero de 2024, se realizó un cambio de la empresa de seguridad privada, contratando a elementos armados con chalecos antibalas para incrementar la vigilancia. También se incorporaron patrullas y motocicletas para realizar rondas dentro del complejo.
Mientras tanto, la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) desplegó equipos para inhibir la actividad delictiva, en colaboración con la Secretaría de Desarrollo Económico y las Cámaras de Comercio locales. Aun así, los ciudadanos y comerciantes siguen denunciando la falta de resultados tangibles, lo que refleja la magnitud del desafío que enfrenta este espacio comercial.
La Terminal de Autobuses: otro punto crítico para la seguridad
La Central de Abastos de Toluca no es el único lugar en la capital mexiquense marcado por la delincuencia, la Terminal de Autobuses también es señalada como un punto crítico de inseguridad. Ambos sitios, esenciales para el desarrollo comercial y la movilidad de la región, se han convertido en áreas peligrosas para los habitantes del Valle de Toluca.
Los pasajeros y comerciantes de la terminal han sido víctimas frecuentes de robos y asaltos. Se reportan casos de robo de vehículos en las cercanías y estacionamientos, extorsión a comerciantes y asaltos a peatones. Las aglomeraciones, sobre todo en horas punta, son aprovechadas por carteristas y asaltantes.
Uno de los problemas recurrentes es la falta de vigilancia en las inmediaciones y, aunque existen patrullajes ocasionales, muchos pasajeros y operadores de transporte público han denunciado que los delincuentes actúan con impunidad. Esto ha generado una percepción de inseguridad entre los usuarios, quienes, pese a todo, deben frecuentar la zona.
En los últimos días, las autoridades del Estado de México implementaron operativos especiales para inhibir los delitos y prevenir la instalación de comercios ambulantes en las inmediaciones de la Terminal-Mercado Juárez, logrando la detención de 40 personas. Aunque estos esfuerzos son un paso adelante, la percepción de inseguridad aún prevalece entre los habitantes de la capital del Estado de México.


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