CINCO PALABRAS

“Cinco palabras que engloban tanto: Sueños, ideales, metas, trabajo y el ferviente deseo a flor de piel de liberar a los docentes mexiquenses de sus propias creencias, para hacer resurgir a los referentes sociales que históricamente hemos sido, hoy tan necesarios en esta sociedad tan lastimada. El maestro, sobre todo el del SUMAEM, es el acompañamiento que necesitan las personas, inspirando confianza y fortaleza para convertir al Estado de México en el número uno en los diferentes niveles educativos en nuestra entidad. Cinco palabras que sólo unos cuantos dimensionamos, el esfuerzo y las lágrimas que en el recorrer de once
mayo 16, 2018

“Cinco palabras que engloban tanto: Sueños, ideales, metas, trabajo y el ferviente deseo a flor de piel de liberar a los docentes mexiquenses de sus propias creencias, para hacer resurgir a los referentes sociales que históricamente hemos sido, hoy tan necesarios en esta sociedad tan lastimada.

El maestro, sobre todo el del SUMAEM, es el acompañamiento que necesitan las personas, inspirando confianza y fortaleza para convertir al Estado de México en el número uno en los diferentes niveles educativos en nuestra entidad.

Cinco palabras que sólo unos cuantos dimensionamos, el esfuerzo y las lágrimas que en el recorrer de once años en la lucha por la libertad sindical, la justicia laboral y la valoración social del maestro, emprendimos con las armas de la ley y con la ilusión de ser los mejores maestros, los más queridos, los más admirados.

El estado de derecho hoy retumba en las paredes del trabajo emprendido, en la batalla incesante primero por cambiar la ley, luego por hacer conciencia en los docentes, en la que pisando fuerte los miedos, han emergido la razón, la legal, sobre todo que nos ha conducido a ser referentes de un profesorado que aun soporta agravios e ilegalidades de uno cuantos, que por unas migajas de poder humillan y trastocan los derechos de los maestros que aún no se saben defender.

Agradezco a la historia, que parte de ese gran sueño, se vaya convirtiendo en una realidad para los incrédulos. El estado es nuestro, desde los maestros, desde la ley”. Así escribe Esmeralda Sánchez Luna, integrante de la directiva del Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México (SUMAEM).

Lo anterior es parte del pensamiento sumaemista que está firmemente convencido de la inevitable e ineludible prevalencia de la ley, somos ejemplo viviente de que, a pesar de todas las presiones y represiones que se han desplegado desde la soberbia, la prepotencia y la ceguera de las esferas del poder, la legalidad terminó por imponerse.

Fuimos testigos de que las instituciones, con todas sus insuficiencias, no fallan. Quienes fallan son las personas que estuvieron al frente de las mismas, anteponiendo intereses personales o de grupo a los intereses de la sociedad, a quienes están legalmente obligados a servir, incurriendo en extremos como obligar al trabajador a mendigar justicia, sin respetar la ley, que nos motiva a la búsqueda permanente del cumplimiento del estado de derecho.

Como en su momento lo dijimos, quienes nos agraviaron se fueron de las instancias gubernativas, entre otras de las educativas, se olvidaron de la educación y de la actuación de su pobre pero agresivo desempeño en un periodo gubernamental que sin pena ni gloria terminó.

Los maestros del SUMAEM seguimos y seguiremos siendo docentes de las escuelas públicas a las que nos debemos y, dando la cara a la sociedad, defendiendo nuestra imagen y profesión, hoy por hoy manifestamos a los padres de nuestros estudiantes y, a ellos mismos, que somos maestros con el ferviente deseo de transformar nuestra materia de trabajo, la docencia.

Reconocemos que el alumnado ha sido puesto en nuestras manos con toda la confianza de los padres de familia, quienes saben que sus hijos son los hijos de la nación que cambiarán al país y que se preparan en nuestros salones de clases; los que laboramos en la escuela no estamos dispuestos a aceptar ser parte solamente de discursos de calidad, sino constituirnos en una institución que garantice al alumno las posibilidades de culminar su educación profesional, su incorporación exitosa al mercado laboral o, con la escolaridad que posea, garantizar que no será parte del fracaso social.

Cotidianamente luchamos por nuestros alumnos, para generar las condiciones de ser mujeres y hombres propositivos que construyan la mejoría de su familia y el entorno inmediato, evitando que sean presa fácil de la criminalidad que tanto lacera a nuestra sociedad actual.

Nuestra columna central ha sido y es la defensa de nuestra profesión con los derechos garantizados en la ley, continuamos la construcción de una nueva imagen del maestro, defendemos lo que legalmente nos corresponde y cumplimos con las obligaciones que nos mandata la ley.

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