En el Estado de México, y en el país, existen colectivos feministas de distinta índole que por sus características son llamados de diversas maneras. Quienes los conforman se han unido a ellos, también, por diferentes causas: como respuesta ante la violencia, como una posibilidad para romper los roles de género, como una forma de vida o, entre muchas otras, para tratar de explicar qué es lo que sucede en la actualidad en torno a las mujeres y el feminismo. Entre ellos se encuentra el Círculo Feminista Alaíde Foppa.
Con el antecedente de un trabajo arduo de mujeres desde hace generaciones, de unos años para acá, los colectivos —las colectivas—, cada una desde su postura, han procurado visibilizar las desventajas que el sistema ha perpetuado, así como las desigualdades de género y las violaciones sistemáticas a los derechos de las mujeres; en esta tarea, Elisa López Miranda, cofundadora del Círculo Feminista Alaíde Foppa considera que el desarrollo de la teoría feminista es fundamental.
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El círculo feminista Alaíde Foppa
Fundado en enero de 2020, este círculo busca ser un puente entre la reflexión, la investigación y la creación de los conceptos prácticos: “una bisagra entre la investigación, el campo científico y el activismo”, quienes lo integran son investigadoras, profesionistas, amas de casa, estudiantes: mujeres de todos los perfiles que conforman, explica Elisa López, una red plural y fuerte.
Se llama así porque Alaíde Foppa sintetiza los intereses del círculo; Foppa fue pionera del feminismo en México, luchadora social en Guatemala, además se desempeñó como poeta, catedrática y crítica de arte.
El círculo tiene el objetivo de generar un espacio de reflexión en torno a la reivindicación de los derechos e las mujeres, así como promover la realización de proyectos académicos y artísticos, de corte feminista.

Pensar el mundo de distinta manera
Quienes integran el Alaíde Foppa organizan talleres y círculos de lectura, también participan activamente en las manifestaciones relacionadas con temas que les competen, tal es el caso de la legalización del aborto en el Estado de México. Elisa López explica que el colectivo promueve la reflexión: “llevar a un público amplio discusiones que se quedan en ámbitos acotados como la academia”, esas herramientas deben ir a un público más amplio. Con las charlas o videos pretenden dar conceptos que ayuden a pensar el mundo de diferente manera.
¿Teoría abstracta y complicada?
El intercambio de ideas entre expertas de distintas partes de mundo, dice Elisa, permite compartir experiencias y conceptos de manera accesible para todo el público.
Elisa explica que la teoría no es algo abstracto, se trata de conceptos que sirven para comprender el mundo. Como ejemplo, cuenta que en un encuentro con Irinea Buendía, madre de una mujer asesinada, se dio cuenta que ella manejaba conceptos fundamentales para el feminismo —no es lo mismo asesinato que feminicidio—; Irinea, activista, agrega Elisa, es un ejemplo de que la teoría sirve para hacer cosas diferentes en el mundo.
Dentro del círculo se considera importante hacer esta reflexión desde la teoría pero que sirva para la vida, para hacer justicia.
De la teoría a la práctica
Elisa reconoce con mucha claridad que en el Alaíde no brindan acompañamiento a mujeres que sufren violencia, tampoco se impulsan u organizan ciertas actividades porque su trabajo se trata de construir un puente entre el conocimiento académico y denso, que puede parecer inútil, y el activismo radical de la calle: “queremos ser esa suerte de puente entre la reflexión, la investigación y en la creación de los conceptos prácticos de la justicia”.
Las del Alaíde se encuentran en diálogo con otras colectivas. En el entendido de que en Toluca y en el Estado de México hay muchas colectivas con distintos objetivos, trabajos y planteamientos e, incluso, concepciones distintas del feminismo y de la lucha feminista, el Alaíde dialoga: “para marchar juntas no tenemos que pensar igual sino dialogar; nos insertamos con el diálogo, con un objetivo y margen de acción claros”. Agrega que en algunas luchas y objetivos pueden coincidir y cuando no es así se retiran y posteriormente, en otro tema, se puede volver a dialogar.
Lo académico y el machismo
En el área que el Alaíde incide, la academia, existe también una invisibilización de las mujeres, un rechazo y un discurso violento que hace creer que las mujeres son inseguras, no dignas de conseguir una plaza o de publicar un artículo: “manifestaciones de violencia muy claras en la academia”, pero que además les pasa a muchas mujeres en distintos espacios de trabajo.
Distintos colectivos, diferentes modos de pensar
Por otra parte, en la pluralidad de ideas de otros círculos feministas puede existir la idea de que el trabajo de las feministas académicas no es tan importante, pero Elisa dice que transformar el discurso, los símbolos y las ideas es fundamental.
El movimiento feminista es polifónico y se admite que hay diferencias y desacuerdos, pero Elisa se pregunta ¿en qué movimiento no los hay? Las relaciones son complejas y a pesar de los desacuerdos y las diferencias el movimiento continúa, agrega que esas diferencias enriquecen y hacen mas amplio al movimiento y, en ese sentido, más libre.
Además de participar en la marcha este 8 de marzo, el círculo feminista Alaíde Foppa tiene programado para el 26 de marzo una conversación a las 13:00 horas en el Museo del Barro, en Metepec; asimismo, tiene en puerta algunas colaboraciones con Uniradio y un proyecto de podcast con la Comisión de Derechos Humanos mexiquense.
El círculo tiene una página de Facebook en la que se puede conocer más acerca de lo que hacen.


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