Espagueti a la italiana, pechuga al cordón blue, ensalada, postre y ponche, estos platillos no son parte del menú de algún restaurante, por el contrario, son nada más y nada menos que la tradicional Cena de Navidad de los 33 mil 400 presos que se encuentran en alguno de los 21 Centros Penitenciarios y de Reinserción Social del Estado de México y serán servidos a las 5 de la tarde.
Los internos tendrán una comida diferente a la de un día común, pues la intención es que “celebren” la Navidad aún en el encierro.
Por la mañana del 24, las Personas Privadas de la Libertad podrán convivir con un solo familiar dos horas; las medidas preventivas de higiene tras el cambio a color rojo en el semáforo epidemiológico también modificaron los protocolos en las cárceles mexiquenses.
Manuel Palma Rangel, subsecretario de Control Penitenciario, refirió que no se les pueden negar las visitas a los privados de la libertad y menos durante estas fechas que es cuando sienten la ausencia de la familia.
“Se va a permitir el ingreso de las visitas familiares por cuestiones humanitarias, pero no sin antes reforzar el cerco sanitario que consiste en la toma de temperatura, uso de gel, sanitizante, cubre bocas obligatorio, así como la revisión de profesionales médicos de los centros penitenciarios”.
Los familiares que ingresen a alguno de los penales, podrán dejarles comida a los internos para el siguiente día, 25 de diciembre, ya que no podrán consumirlos el mismo 24, pues tendrían que retirarse el cubre bocas y podrían causar contagios.
“Se está permitiendo la entrada de comida que lleven los familiares a los PPL’S, pero se está impidiendo que las puedan degustar en la visita porque si no se tendrían que quitar el cubre bocas y perderíamos el cerco sanitario. La visita únicamente será para charlar y verse”
Se espera que para el 31 de diciembre, en el marco de la festividad de Año Nuevo, los reos puedan repetir dicha cena o incluso degustar algún palillo diferente.


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