- El cínico de Jilotzingo
- Xalatlaco, otro escándalo sin consecuencias
- La inseguridad decidirá 2027
- El agente 00Vaco
- Deshojando la margarita
El cínico de Jilotzingo
En cualquier democracia medio seria, si el jefe de la policía cae robando llantas, el alcalde que lo nombró ya estaría presentando su renuncia antes de que termine el boletín. Aquí no. Aquí el silencio es estrategia y la vergüenza estorba. Raziel Chavarría, del Verde, no enfrenta una crisis: la deja pasar, como si gobernar fuera aguantar hasta que el escándalo se canse. Lo grave no es el policía ladrón, es el sistema que lo nombra, lo sostiene… y luego lo normaliza. Y lo más incómodo: nosotros ya aprendimos a tolerarlo. Nos indignamos en corto, comentamos en redes… y votamos igual. Nadie cae, nadie paga, nadie pierde. El cinismo arriba, la costumbre abajo. Y en medio, una democracia que ya ni siquiera finge sorprenderse.
Para tener contexto: Detienen a policías en Jilotzingo y surge choque de versiones
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Xalatlaco, otro escándalo sin consecuencias
En Xalatlaco cambian las siglas, no la conducta. El alcalde Abel Flores Guzmán, de Morena, carga señalamientos por acoso y, aun así, sostiene en la policía a un mando exhibido golpeando brutalmente a su esposa. Y no pasa nada. El ayuntamiento encubre, la autoridad se hace la distraída y la sociedad baja la voz como si el escándalo fuera asunto privado. No lo es: es poder público encubriendo violencia. Aquí el patrón se repite con precisión: se protege al cercano, se administra el costo y se apuesta a que el tiempo borre la memoria. Dos municipios, dos partidos, una misma lógica: la impunidad como política cotidiana. Y luego nos preguntamos por qué todo sigue igual.
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La inseguridad decidirá 2027
En el Estado de México esto no empezó ayer. La inseguridad no es coyuntura, es herencia. Llevamos años con ciudades donde 7 u 8 de cada 10 personas viven con miedo, donde la policía municipal apenas genera confianza y donde la gente ya no espera que el gobierno funcione: se encierra, se adapta, se protege sola. Y ahí está la clave rumbo a 2027: la seguridad pública no será un tema más, será el tema. No por discurso, por experiencia. Porque mientras los gobiernos administran escándalos y encubren abusos, la vida cotidiana sigue marcada por el miedo. Y cuando el miedo se vuelve rutina, también se vuelve criterio de voto. El problema para muchos es que llevan años gobernando como si no importara… y esta vez sí va a importar.
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El agente 00Vaco
La CIA desclasificó un documento que retrata a Otto Reich en la zona gris de la propaganda y la influencia durante los años ochenta. Décadas después, ese nombre reaparece no en un archivo, sino en una foto que el senador panista Enrique Vargas del Villar presume en sus redes como credencial de cercanía. Antes fue el guiño al Mossad con Eduardo Margolis; ahora, el guiño a la CIA con Reich. Y en medio del caso Chihuahua, donde el gobierno de Maru Campos enfrenta cuestionamientos por la presencia irregular de agentes estadounidenses, la pregunta se vuelve inevitable y frontal: ¿en Huixquilucan ha existido algún tipo de colaboración, operación o tolerancia con agencias extranjeras fuera de los cauces legales? Si la respuesta es no, que se diga con claridad; si la respuesta es sí, que se explique. Porque presumir cercanía con el poder duro internacional no es un detalle menor: es una responsabilidad pública.
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Deshojando la margarita
Óscar Flores Jiménez sigue deshojando la margarita: me voy, me quedo. La tentación de dejar la Secretaría de Finanzas para lanzarse a la aventura electoral ahí está… pero los números ya dijeron lo suyo: partir desde el último lugar no es proyecto, es desventaja. Lo inteligente sería quedarse donde hoy tiene poder real. El problema es que en política la decisión nunca es solo personal. Porque puede decidir quedarse… y que desde arriba ya le tengan el relevo listo. Y entonces la margarita se acaba sola: ni candidatura ni secretaría. El clásico que duda demasiado… y se queda sin nada.

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