Este viernes y durante toda la semana bares de la avenida Venustiano Carranza, en Toluca lucieron llenos y llegaron a sobrepasar –en algunos casos– el aforo permitido por autoridades sanitarias.
De acuerdo con testimonios de Ana, una trabajadora de un bar, en su mayoría son universitarios, quienes celebran el regreso a clases presenciales de la Universidad Autónoma del Estado de México.
«Normalmente están viniendo chavos, jóvenes, de la universidad. Desde el jueves que regresaron a clases aprovechan que no se han visto desde hace un buen y vienen aquí a tomar», dijo.
«Claro que aumentaron las ventas, no sé, si antes venía una persona, por ejemplo, hoy vienen cinco, seis. Los chavos están felices de verse, vienen a celebrar. Una vez en clases aquí van a venir, normalmente se llena los viernes, pero entre semana también están viniendo. Ya nadie aguanta el encierro», expresó Ana.
Desde el pasado 21 de enero la entidad se encuentra en el semáforo amarillo de riesgo epidemiológico por lo que bares y antros deben mantener aforos limitados al 50 por ciento de su capacidad; situación que no se ha respetado en los últimos días.
Desde octubre del 2020 la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de México (Coprisem) ha realizado la suspensión de distintos establecimientos en esta avenida por incumplir las medidas sanitarias, sin embargo, continúan operando.
Empresarios restauranteros aseguraron que con el regreso a clases esperan una derrama económica importante, aunque que seguirán alerta ante el incremento de casos.
En algunas facultades de la UAEMex, como Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) y Medicina se han presentado casos positivos de estudiantes a solo cuatro días del regreso a las aulas.
«La verdad yo no quería regresar. No debimos haber regresado, todos están saliendo, los bares están llenos, la gente está sin cubrebocas. Por ejemplo, yo soy foránea y me hicieron venir, ahora gasto más, básicamente estoy pagando para venir a enfermarme», dijo Lucero, estudiante de la FCPyS.
La tarde de este viernes largas filas para acudir a los establecimientos se presentaron, sin respetar la sana distancia. Además, dentro de los establecimientos algunas personas se trasladaban sin cubrebocas y fumando fuera de sus mesas.
«La verdad sí hemos venido a tomar; tenía mucho que no nos veíamos, y sabemos que es un riesgo, pero esto nunca se va a acabar. Se enojan porque venimos a los bares, pero ayudamos a la economía», expresó un comensal que prefirió resguardar su nombre





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