Parques urbanos: la simulación verde

Gobiernos apuestan por áreas sin vegetación
abril 18, 2026

En nombre de la recuperación del espacio público, gobiernos municipales y estatales han impulsado la creación de “parques” que, en la práctica, distan de cumplir su función ambiental: explanadas de concreto con bancas, canchas y escasa vegetación.

El concreto ha desplazado a las áreas verdes, dando paso a espacios que funcionan más como infraestructura urbana que como pulmones ambientales.

Los parques han evolucionado de espacios naturales de conservación a áreas multifuncionales que, en muchos casos, han perdido su esencia verde, explica Luis Giovanni Ramírez Sánchez, especialista en estudios urbanos y análisis espacial, quien señala que el concepto de parque ha cambiado con el tiempo.

“Los primeros parques surgen con la intención de conservar la naturaleza, la flora y fauna. Posteriormente, a mediados del siglo XIX, aparecen los parques urbanos, pensados para que la población tenga un espacio cercano a su vivienda para el esparcimiento, la recreación y la convivencia social”, detalló.

Actualmente, existen diversas categorías de parques, como los naturales, zoológicos, de diversiones, deportivos e incluso industriales, lo que refuerza su carácter multifuncional.

Déficit de áreas verdes

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada persona debería contar con entre 7 y 16 metros cuadrados de áreas verdes para un adecuado desarrollo.

A ello se suma la llamada regla 3-30-300, que establece que cada vivienda debería tener acceso a tres árboles, que al menos 30% de la colonia cuente con cobertura vegetal y que exista un área verde a no más de 300 metros de distancia.

“Eso sería lo ideal, pero en muchas ciudades, sobre todo latinoamericanas, esta condición no se cumple”, advierte el investigador de El Colegio Mexiquense.

Desigualdad en el acceso

Aunque en entidades como Ciudad de México el promedio de áreas verdes por habitante se acerca a los estándares internacionales (cada persona tiene entre 7 y 8 m²), estas suelen concentrarse en grandes espacios como el Bosque de Chapultepec, lo que limita el acceso equitativo para la población.

“Muchos de los habitantes están muy lejanos de estas áreas o de los parques urbanos y debería haber más espacios cercanos a las personas”, señaló.

Beneficios ambientales y sociales

Los parques urbanos cumplen funciones clave en las ciudades. Entre sus beneficios destacan:

Reducción de contaminantes, al capturar dióxido de carbono y liberar oxígeno
Disminución de las islas de calor mediante la regulación de la temperatura
Espacios para la recreación, actividad física y convivencia social

No obstante, Ramírez Sánchez subraya que, para que un espacio sea considerado parque, debe contar con vegetación suficiente, no solo superficies de pasto.

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Parques sin árboles: una tendencia preocupante

En los últimos años, se ha observado la creación de espacios públicos con predominio de concreto y escasa vegetación que, aunque funcionales, difícilmente cumplen con los beneficios ambientales de un parque tradicional.

“Abrir nuevos espacios es bueno, pero creo que faltaría incorporar el componente natural: vegetación, árboles, arbustos, que traen mayor beneficio que simplemente poner un área extensa con pasto. Estudios revelan que el pasto no ayuda, se necesita vegetación más frondosa para regular la temperatura y capturar carbono”, explicó.

El caso Metepec: inversión sin verde

Un ejemplo de esta tendencia es el parque de San Salvador Tizatlalli, en Metepec, donde se destinaron cerca de 8 millones de pesos para su rehabilitación; la obra solo incluyó materiales reciclados, canchas de tierra y elementos como llantas, sin una verdadera infraestructura verde.

La obra fue inaugurada el 4 de febrero de 2026 por el alcalde Fernando Flores Fernández, quien la presentó como parte de las acciones para fortalecer los espacios deportivos y recreativos del municipio.

Para tener contexto: Metepec construye zona deportiva… sin deporte

La simulación de lo “verde”

Aunque estos espacios pueden clasificarse como parques desde una lógica funcional, especialistas coinciden en que, sin árboles ni vegetación suficiente, pierden su esencia.

Sin embargo, el auge de “parques de concreto” responde en varios casos más a decisiones políticas que a criterios técnicos, pues son obras visibles, rápidas y con menor costo de mantenimiento.

El reto

El especialista refiere que cada persona requiere aproximadamente 22 árboles para generar el oxígeno necesario diariamente, lo que evidencia la importancia de fortalecer la infraestructura verde en las ciudades.

Por lo tanto, si bien abrir nuevos espacios públicos es positivo, lo fundamental es que estos integren vegetación adecuada para maximizar sus beneficios.

No obstante, advierte que actualmente algunos proyectos optan por especies no nativas como eucaliptos o cedros, que, en lugar de favorecer la biodiversidad local, la afectan.

“El eucalipto, por ejemplo, genera sustancias que impiden el crecimiento de otras plantas, además de que sus ramas pueden ser frágiles y representar un riesgo”, concluyó.

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