El acuerdo salarial del 8 % alcanzado entre el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social no ha sido suficiente para terminar con las protestas en Toluca. Para los trabajadores que mantienen las movilizaciones, la discusión dejó de concentrarse únicamente en el porcentaje de aumento y ahora pasa por una demanda que consideran indispensable: convocar a un Congreso Nacional Extraordinario en el que pueda discutirse la permanencia de la actual dirigencia sindical.
La propuesta anunciada el 21 de octubre contempla 4 % directo al salario tabular y otro 4 % al concepto 11, correspondiente a ayuda para renta. Rafael Olivos Hernández, secretario general del SNTSS, dio por concluida con ese acuerdo la revisión salarial de 2026, descartó que exista fundamento para convocar al Congreso Nacional Extraordinario reclamado por los inconformes y adelantó que el nuevo porcentaje tampoco será sometido a otra consulta entre las bases.
Entre los trabajadores movilizados en Toluca, la postura abre una posibilidad que no existía cuando comenzaron las protestas, pues la exigencia inicial era conseguir un incremento de 10 % directo al salario. Francisco Olea, uno de los participantes en el movimiento, explicó a AD Noticias que ahora estarían dispuestos a aceptar el 8 %, pero condicionan ese respaldo a que se abra la discusión sobre la dirigencia nacional.
“Estamos dispuestos a aceptar este aumento del 8 por ciento, siempre y cuando se realice el Congreso Nacional Extraordinario”, señaló Olea.

El Congreso Extraordinario se volvió el punto de quiebre
La convocatoria a ese encuentro se ha mantenido entre las demandas del movimiento desde antes de la renegociación salarial y, para Olea, permitiría discutir directamente la continuidad de Rafael Olivos al frente del SNTSS. “En este congreso se puede votar para destituir al líder sindical. Se necesitan dos terceras partes de la votación para que esto suceda; ahorita no lo han anunciado porque saben que no tienen la fuerza para mantenerse en el poder”, afirmó.
La distancia entre la representación sindical y quienes protestan también se observa en Toluca; pues de los trabajadores consultados por AD aseguran que, al menos en la Sección 37, no han tenido un acercamiento de sus representantes para escuchar sus demandas o explicarles directamente las negociaciones realizadas con el Instituto.
AD Noticias acudió a las oficinas sindicales ubicadas en San Felipe Tlalmimilolpan para conocer la postura de la Sección 37 sobre las protestas, el acuerdo de 8 % y las inconformidades planteadas por sus trabajadores. En el lugar se negaron a conceder una entrevista bajo el argumento de que no había una persona que pudiera atender al medio y solicitaron hacer una llamada telefónica dentro de una semana.

¿Un movimiento politizado?
La prolongación de las movilizaciones también ha abierto preguntas sobre una posible intervención de intereses partidistas de cara a 2027. Francisco Vázquez Rodríguez, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso mexiquense, planteó que podría existir un componente político alrededor de algunos bloqueos, aunque reconoció que no contaba con elementos para afirmarlo.
Un episodio ocurrido el miércoles en la Ciudad de México colocó esa discusión dentro del propio movimiento. El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, y otros integrantes del partido acudieron junto al campamento de trabajadores del IMSS para celebrar una conferencia; los manifestantes los confrontaron, los acusaron de intentar aprovechar la protesta y les exigieron retirarse.
Cuestionados por AD sobre una posible politización, los trabajadores de Toluca aseguraron que no permitirán que los partidos se apropien de sus demandas. Sostienen que la protesta tiene un origen laboral, pero también está relacionada con las condiciones en que atienden a los derechohabientes: falta de medicamentos e insumos, problemas de mantenimiento, carencia de personal y deficiencias que, aseguran, llevaban tiempo sin resolverse.

Las protestas siguen porque también reclaman mejores servicios
Olea considera que algunas respuestas comenzaron a llegar precisamente después de las movilizaciones.
“Ya compusieron dos elevadores que llevaban tiempo sin funcionar; ya hay tramadol que tampoco había. Estaban inyectando con agujas de insulina porque no tenían otras. Todo eso ya está cambiando, pero no podemos parar aquí, porque si lo dejamos, los cambios durarán un par de meses y regresaremos a como estábamos, y se trata de tener mejoras permanentes para los derechohabientes”.
Los manifestantes ofrecieron una disculpa a las personas afectadas por los bloqueos, pero señalaron que por ahora no los levantarán. Su argumento es que las protestas no buscan solo mejorar las condiciones de quienes actualmente trabajan en el IMSS, sino evitar que las mismas carencias permanezcan para las siguientes generaciones de personal y para quienes reciben atención médica.
El aumento de 8 % redujo así una de las diferencias que dieron origen al conflicto, pero no resolvió la disputa de fondo.
Mientras la dirigencia nacional considera concluida la negociación y descarta convocar al Congreso Extraordinario, los trabajadores movilizados en Toluca colocan precisamente esa reunión como la condición que podría acercarlos a aceptar el acuerdo y retirar las protestas.


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