Culpa Maduro a presidente de Colombia por atentado

Toluca, México; 5 de agosto de 2018. El presidente de Venezuela y el gobierno de ese país han responsabilizado directamente al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, por los ataques de ayer durante la celebración del 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, en Caracas, a la que Maduro, su esposa Cilia Flores y los […]

Toluca, México; 5 de agosto de 2018. El presidente de Venezuela y el gobierno de ese país han responsabilizado directamente al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, por los ataques de ayer durante la celebración del 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, en Caracas, a la que Maduro, su esposa Cilia Flores y los ministros de Estado eran invitados de honor y encabezaban el evento.

El incidente, que dejó como saldo preliminar 7 miembros de la Guardia Nacional Bolivariana heridos, sucedió ayer a las 17:41. En el acto al menos dos explosiones, que de acuerdo con el gobierno de Maduro fueron activadas a través de drones, causaron pánico entre los militares, los ministros y el presidente venezolano, que fue inmediatamente escoltado por guardespaldas.

 

La versión oficial

“Han intentado asesinarme el día de hoy, y no tengo duda que todo apunta a la ultraderecha venezolana en alianza con la ultraderecha colombiana, y que el nombre de Juan Manuel Santos está detrás de este atentado”, indicó el Ejecutivo de Venezuela dos horas después del ataque, en una conferencia ante los medios de la nación.

El ministro Jorge Rodríguez, indicó que las detonaciones que se escucharon en al menos dos veces fueron provocadas por drones, que contenían cargas explosivas y detonaron cerca del templete donde se encontraba Maduro.

En la noche, Maduro apresuró su discurso e informó que parte de los responsables del atentado ya habían sido capturados por las fuerzas del orden venezolanas y que se encontraban bajo proceso ante la justicia de la república de Venezuela.

“Exactamente a las 5:41 minutos de la tarde se escucharon unas detonaciones aunque las averiguaciones ya establecen con claridad que correspondían a artefactos voladores de tipo dron, varios artefactos voladores, que contenían una carga explosiva que detonó en las cercanías de la tarima presidencial y en algunas zonas del desfile”, dijo Jorge Rodríguez, vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo de Venezuela.

Según esta versión, los drones habrían sido abatidos por la Guardia Nacional antes de que lograran el objetivo de matar a Maduro, y que las explosiones fueron consecuencia de los disparos contra los artefactos que estaban cargados con material explosivo.

En un mensaje a las televisoras venezolanas, Maduro también informó que de acuerdo con las investigaciones de su gobierno, varios de los responsables intelectuales y quines apoyaron financieramente el ataque viven en Florida, por lo que dijo que esperaba que el gobierno de Donald Trump colaborara para combatir a “grupos terroristas que pretenden cometer magnicidios o atentados contra países pacíficos de nuestro continente”.

Pero Estados Unidos no comparte el punto de vista de Venezuela, pues hoy el consejero de Seguridad Nacional, John Bolto, dijo que ese país no había participado en el ataque, y exhortó al gobierno de Venezuela a aportar pruebas de sus argumentos.

“Si el gobierno de Venezuela tiene información dura que quiera presentarnos y que muestre una posible violación de la ley penal de Estados Unidos, la analizaremos seriamente, pero mientras tanto creo que debemos centrarnos en la corrupción y la opresión en el régimen de Maduro en Venezuela”, afirmó.

La corrupción de la administración de Maduro, la crisis económica y la violación de los derechos humanos es precisamente el argumento de la oposición interna e internacional contra la exégesis oficial del gobierno.

La otra versión: cortina de humo

La versión oficial del gobierno, a la que Rusia se adhirió al haber rechazado enérgicamente el intento de asesinato de Maduro, fue criticada por la oposición de Venezuela, por el gobierno de Colombia y por el de los Estados Unidos. La disidencia venezolana ha argumentado que las explosiones fueron simuladas por la administración de Maduro para desviar la atención de la comunidad internacional sobre los problemas que aquejan al país y como forma de legitimizar la represión a la oposición.

Horas después de las declaraciones de Maduro, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia rechazó las acusaciones del presidente de Venezuela, y afirmó en un comunicado que “resultan absurdos y carecen de todo fundamento los señalamientos de que el mandatario colombiano sería el responsable del supuesto atentado en contra del presidente venezolano. Ya es costumbre que el mandatario venezolano culpe permanentemente a Colombia de cualquier tipo de situación. Exigimos respeto por el presidente Juan Manuel Santos, por el Gobierno y por el pueblo colombiano”.

Las acusaciones de Maduro representan una nueva escala en la tensión entre Colombia y Venezuela, países hermanos que representan dos espectros políticos diferentes; Colombia un gobierno de libre mercado y Venezuela una economía que privilegia la intervención del Estado en puntos clave del país.

Colombia es un aliado estadounidense, y junto con México es parte esencial de la estrategia de seguridad continental de los Estados Unidos; los llamados Comando Norte y Comando Sur. Colombia aceptó en algún momento la ayuda militar estadounidense para combatir el tráfico y producción de cocaína; México acordó colaborar con Estados Unidos a través del Plan Mérida para el combate de los grupos de narcotraficantes y el control del flujo migratorio de centroamericanos en el territorio mexicano.

Así, la versión oficial del gobierno ha sido cuestionada por militares, bomberos y la disidencia política. La agencia Associated Press asegura que varios bomberos presentes en el lugar de los hechos dijeron de forma anónima que el supuesto ataque había sido en realidad una explosión de un tanque de gas en un apartamento cercano al evento.

Por otra parte, un militar presente en el evento relató a El País que él no había escuchado ningún disparo, y que la versión del dron no es creíble.

“Además si se le da no explota. El explosivo es estable. Necesitas un arma de dispersión a ser posible con dirección de tiro. Si le das cae el dron, pero no explota. Fue una explosión como de mortero de 81 mm [el proyectil tradicional de infantería]. Altura de 20 metros. Sin metralla… si tuviera metralla habría hecho una escabechina”, explicó al medio español; no obstante, el militar descartó que se tratase de una simulación del gobierno venezolano.

Por otro lado, el grupo opositor Movimiento Nacional Soldados de Franela, se adjudicó el ataque a Maduro a través de un mensaje en su perfil de Facebook.

“La operación era sobrevolar dos drones cargados con C4 el objetivo el palco presidencial, francotiradores de la guardia de honor derribaron los drones antes de llegar al objetivo. Demostramos que son vulnerables, no se logró hoy, pero es cuestión de tiempo”.

El Frente Amplio Venezuela Libre, grupo que concentra a todas las corrientes disidentes del sistema de ese país, emitió un comunicado en el que indicaba que el gobierno de Maduro podría aprovechar los sucesos de ayer para criminalizar más a la oposición y profundizar la represión.

Así, las acciones de ayer habrían tenido como propósito “… desviar la atención del verdadero problema que preocupa y afecta al país, que es la tragedia humanitaria y la catástrofe económica y social que sufrimos la mayoría de los venezolanos”.