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Cumpleaños en ausencia. A 20 años del nacimiento de Fátima Quintana

Lorena Gutiérrez, su mamá, conmemoró el aniversario de su hija con una ceremonia frente a su memorial

Fátima Varinia Quintana Gutiérrez nació el 6 de junio de 2002.

“Ella era estudiante del primer año de secundaria, era una niña muy sensible y sumamente inteligente, disfrutaba andar en bicicleta, trepar árboles y jugar en el columpio, amaba la lectura y su poema favorito era ‘A Margarita Debayle ’, de Rubén Darío”, dice su memorial, reinstalado sobre la calle de Independencia esquina con Bravo, frente al Poder Judicial mexiquense, en Toluca.

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“Mi niña fue víctima de feminicidio en 2015”, recuerda su mamá, Lorena Gutiérrez, “era un sol cálido y luminoso que ni la muerte ha podido apagar”.

Desde hace siete años, Fátima ha faltado a sus cumpleaños: el 5 de febrero de 2015—cuatro meses antes de cumplir 13 años— murió cruelmente asesinada en el poblado de Lupita Casas Viejas, en Lerma.

Apenas en 2021 uno de los hombres que la asesinó fue sentenciado a permanecer en la cárcel de por vida. Sin embargo, este mes otro de ellos —que era menor de edad cuando participó en la muerte de Fátima — podría salir de la Quinta del Bosque, el centro de internamiento para adolescentes donde se encontraba.

Este 4 de junio, los papás de Fátima acompañados por un grupo de mujeres se reunieron en el memorial de Fátima Quintana. Ahí participaron en un ritual a la Madre Tierra y en la colocación de una ofrenda para la niña.

Las mujeres que asistieron también entonaron “Canción sin miedo”, que repasa las condiciones de violencia que experimentan las mujeres en el Edomex, en el país, pero que también habla de resistencia y de todas las que se esmeran en preservar su vida y la de las demás. “Ya no sé qué hacer con esta rabia”, se preguntan los versos de otra de las canciones que entonan.

Atrás de donde se encontraba la señora Lorena permanece Martha Hilda González que, al término de la ceremonia, se acercó a abrazar a la mamá de Fátima, “Tatis”, como la llama su familia.

Mis palabras, mi grito, mi llanto, mi exigencia de justicia son por todas esas personas que sufren, que a su vez es un reflejo de mi propio sufrimiento”, exclamó Lorena casi al final de la ceremonia.

“Fátima, hasta donde estés, te amo, hija, y te seguiré amando hasta el último día de mi vida”.