Deficiente y con mal servicio: clínicas de Tlalnepantla simulan hemodiálisis

"La clínica CARE a la que ahora me han enviado es el peor hospital que he visitado. Te reutilizan el filtro 12 veces", señalan afectados
julio 30, 2021

Desde hace siete años el señor Alfonso acude al Hospital General de Tlalnepantla «Manuel Ávila Camacho», debido a que padece insuficiencia renal. Durante estos años, ha logrado tomar el control de la enfermedad; sin embargo, su salud se deterioró hace cinco meses, cuando autoridades sanitarias le cambiaron la clínica para recibir su tratamiento.

Anteriormente, Alfonso recibía su tratamiento en la clínica LAPI-Unidad de Hemodiálisis ubicada en Ciudad Satélite, en Naucalpan. Hace cinco meses, él y otros 200 pacientes recibieron una mala noticia: ya no serían atendidos en esta Unidad, por lo que fueron repartidos en otros espacios, entre ellas Clínica CARE  y Clínica SERME.

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Reutilizan el filtro 12 veces

«La clínica CARE a la que ahora me han enviado es el peor hospital que he visitado. Te reutilizan el filtro 12 veces. ¡Eso no puede ser, en qué cabeza cabe! ¡No están hemodializando nada!».

«Te meten otra vez la misma sangre, las mismas toxinas y la misma porquería a tu cuerpo. El cuerpo reacciona y lo resiente. ¡Me tienes que limpiar, para eso es el filtro, es un sustituto del riñón!», expresó Manuel Gallegos, uno de los pacientes afectados, y quien ha participado en los dos bloqueos de Periférico Norte, como parte de las manifestaciones en contra de la mala atención que reciben. 

La oferta más barata

«Lo que sucede es que estas clínicas se están peleando a la gente. Si una cobra mil 500, la otra se baja a mil, pero a costa de no usar filtros nuevos, de usar material quirúrgico de baja calidad, a costa de la vida de las personas», denuncia Gallegos. 

Lamentó que debido a que al Hospital de Tlalnepantla le es más barato subrogar con cierta clínica, terminan pagando más los pacientes aunque el contrato entre el IMSS y las clínicas establece que deben cubrir todos los servicios. 

«La situación de los pacientes es lamentable. Las familias son de bajos recursos, la mayoría se mueve a sus terapias apenas con el pasaje. Algunos ya no ven, otros no pueden caminar», relata Gallegos.

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Mauricio Rangel es ingeniero químico con 25 años de experiencia en sistemas de filtración,  también es uno de los pacientes afectados desde que dejó de ser atendido por la clínica LAPI, a la que esperan ser devueltos. 

Rangel explica cómo les afecta cuando un filtro se reutiliza por más de 12 veces: «Cada que usted lava un filtro pierde el 10 por ciento de eficiencia y cada vez retira menos suciedad. Si lo reutiliza 8, 10 o 12 veces, al final del tratamiento es deficiente. Eso significa que nos dejan toxinas dentro del cuerpo». 

Estas toxinas se manifiestan de muchas maneras: dolores de cabeza, calambres, comezón en el cuerpo, malestar general, cansancio, la gente sale muy débil y eso se debe a que las toxinas se quedan en el cuerpo, “solo perdimos el tiempo simulando una hemodiálisis”. 

Rangel señaló que existen otras irregularidades dentro de las clínicas que subrogan el servicio, como la escasez de personal de enfermería. «Estas unidades abusan de las normas mexicanas y hacen un uso tramposo de ellas», acusa.

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Manuel Gallegos sostiene la foto de uno de sus compañeros

Trato «humillante y deficiente»

CARE y SERME, ubicadas en Naucalpan y Tlalnepantla respectivamente, ya acumulan quejas, algunas dirigidas a las instancias administrativas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) delegación Poniente.

Las quejas son por el trato calificado como «humillante y deficiente», y por las prácticas irregulares por no cambiar adecuadamente cada filtro o dializador, el cual es el dispositivo médico que garantiza el intercambio osmótico en la sangre.

«Las personas ya solo levantan el brazo como diciendo, ya hazme lo que tengas que hacer. Ya no tienen fuerzas para seguir en la lucha, y si encima les das un trato denigrante en cada consulta», añade Gallegos.

Este medio acudió a la clínica CARE para conocer la versión de la dirección sobre los hechos y su posicionamiento ante las acusaciones, pero no se tuvo éxito. «El doctor no se encuentra y mañana no le es posible, tiene una agenda muy ocupada», dijo una empleada del lugar. 

Es lo que hay, dicen autoridades

Aunque han cerrado carriles en Periférico para manifestarse y ya se han reunido con autoridades estatales de salud, no han recibido una solución para el grave problema que enfrentan: «ellos argumentan que ya existe un contrato de por medio con estas clínicas y que no se puede echar para atrás. Nos dicen que es lo que hay, que no hay más». 

Piden que los regresen a su clínica anterior

En una de las quejas administrativas dirigida a instancias administrativas del IMSS, se lee: «cuando salgo de las sesiones tengo dolor de cabeza, de huesos y yo no tenía estos síntomas hasta que llegué a CARE». 

En otra queja escribieron: «Fui empeorando más y más, hasta que terminé usando silla de ruedas (…) constaté que las terapias ahí no me ayudaban para mejorar mi salud, dejé de caminar, dolores en mi cuerpo, malestar en garganta, no poder dormir, y mi cuerpo empezó a tener tics en brazos, manos y piernas que no podía controlar. Siempre salía de las sesiones con presión muy baja; estuve 4 meses en cama sin poder moverme. Me llevaban a mis sesiones y me eran tan dolorosas porque no aguantaba el estar sentado, solo sentía alivio acostado. Cuando regresamos a la clínica LAPI, empecé a mejorar, pude volver a caminar y las dolencias se me quitaron». 

Hasta tres sesiones por semana

Una persona con Insuficiencia Renal que recibe terapia de hemodiálisis puede acudir hasta tres veces por semana a su unidad; cada sesión dura tres horas. Las mangueras atraviesan la piel de sus brazos y el proceso de filtración del organismo comienza. Esto ocurre de forma indeterminada, es un tratamiento vitalicio, a menos que el paciente reciba un trasplante de riñón que se adapte a su organismo. 

Una clínica sin certificación vigente

Al hacer una búsqueda de la certificación de la Clínica CARE Centro de Asistencia Renal S.A. de C.V. con dirección en Federico T de La Chica 2-interior 204, Cd. Satélite, Naucalpan de Juárez, este no se encontró en el Sistema Nacional de Certificación de Establecimientos de Atención Médica con certificado vigente (SiNaCEAM), del Consejo de Salubridad General.

El nombre «Centro de Asistencia Renal de S.A de C.V.» con ubicación en Naucalpan solo aparece «inscrito» en la lista de Establecimientos «en proceso» de certificación. Esto significa que aún no recibe un Dictamen favorable para su funcionamiento. 

Sin embargo, las convocatorias de licitaciones publicadas por el IMSS y destinadas a clínicas de hemodiálisis permiten la participación de empresas que no cuenten con esta certificación, pero que esté «en proceso», como es el caso de CARE.

La clínica que sí cuenta con una certificación vigente es LAPI, a la que los más de 200 pacientes afectados solicitan ser regresados.

La Certificación de Establecimientos de Atención Médica es el proceso por el cual el Consejo de Salubridad General reconoce a los establecimientos de atención médica que participan de manera voluntaria y cumplen los estándares necesarios para brindar servicios con buena calidad en la atención médica y seguridad a los pacientes.

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