El conflicto por el agua potable en Nezahualcóyotl dejó de ser una suma de quejas aisladas y comenzó a traducirse en movilizaciones vecinales recurrentes. El viernes 21 de agosto, habitantes de Benito Juárez, Reforma y Loma Bonita bloquearon la avenida Chimalhuacán, frente al Palacio Municipal, para exigir el restablecimiento del suministro. Los manifestantes aseguraron que llevaban aproximadamente un mes sin agua; otras versiones ubican el periodo sin servicio en más de un mes.
La protesta afectó la circulación y el servicio de la Línea 3 del Mexibús, pues los vecinos reclamaron que las pipas son insuficientes y que su demanda no se limita al abasto emergente: quieren que el agua vuelva a llegar de manera regular a sus viviendas a través de la red hidráulica.
El bloqueo finalmente fue retirado, pero el problema que lo originó permanece. La protesta del viernes tampoco es un hecho aislado: durante 2026 se han registrado movilizaciones en Izcalli, Bordo de Xochiaca, Valle de Aragón y Ciudad Lago, La sucesión de protestas muestra que el desabasto ha dejado de concentrarse en un solo punto y se ha convertido en un problema que atraviesa distintas zonas del municipio.

Una crisis que no comenzó en agosto
El problema tiene antecedentes de varios meses y, en algunas colonias, de más de un año; el 12 de enero, habitantes del fraccionamiento Izcalli Nezahualcóyotl bloquearon la avenida Chimalhuacán y denunciaron que alrededor de 350 viviendas no recibían agua de manera constante desde noviembre de 2024. Los vecinos señalaron que las pipas oficiales eran insuficientes y que tenían que recurrir a proveedores particulares para cubrir sus necesidades.
Para entonces, las autoridades ya habían identificado la necesidad de intervenir la infraestructura hidráulica, en enero se informó sobre trabajos para reperforar 10 pozos profundos con el objetivo de recuperar capacidad de extracción con obras que involucraban a la Comisión Nacional del Agua, Organismo Descentralizado de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (ODAPAS) y la Comisión del Agua del Estado de México.
Este antecedente muestra que el desabasto no surgió de una falla ocurrida en este mes, sino que, desde principios de año, existían reclamos vecinales y trabajos de infraestructura para recuperar la capacidad de abastecimiento, finalmente, las obras no evitaron que el problema reapareciera y se extendiera a otras colonias.

La protesta se multiplica
El 27 de abril, habitantes de Nezahualcóyotl bloquearon el Bordo de Xochiaca al señalar que agotaron las vías institucionales tras padecer desabasto continuo desde noviembre de 2024. La crisis escaló en mayo, cuando ODAPAS reconoció que los nueve pozos municipales presentaban daños estructurales y dos habían colapsado, la falta de capacidad obligó a recurrir a la perforación de pozos y al reparto en pipas, pero la demora entre las obras y el regreso del suministro mantuvo la fricción.
La inconformidad continuó en verano, pues el 9 de julio, vecinos de Valle de Aragón cerraron por más de 11 horas el Periférico Río de los Remedios, denunciando un año de fallas y gasto en pipas particulares; una semana después, el 16 de julio, habitantes de Ciudad Lago bloquearon vialidades tras un mes sin servicio, consolidando las protestas como la vía de presión recurrente.
El conflicto alcanzó a la colonia Benito Juárez, culminando en el bloqueo del viernes 21 de agosto frente al Palacio Municipal, donde vecinos reportaron semanas sin servicio y agua sucia en las llaves. El reclamo se dividió en dos urgencias: la inmediata, para cubrir tareas básicas mediante pipas, y la de fondo, enfocada en la reparación de la red para garantizar el abasto constante.

Pozos, reparaciones y nuevos cortes
La explicación oficial del problema pasa en buena medida por el deterioro de la infraestructura. En mayo, ODAPAS señaló que los nueve pozos municipales presentaban daños estructurales y que algunos habían colapsado. Las autoridades comenzaron entonces trabajos de rehabilitación y perforación para recuperar capacidad de extracción.
Uno de los proyectos más recientes es el pozo Rey Neza. En agosto se programó una suspensión de aproximadamente 72 horas para realizar pruebas operativas y labores de limpieza de esta infraestructura, el corte afectó a diversas colonias y fue presentado como parte de los trabajos para recuperar el suministro.
El problema es que para quienes llevan semanas o meses sin agua, un corte programado se suma a una ausencia que ya venían padeciendo. De ahí que exista una diferencia entre la explicación técnica de las autoridades y la experiencia cotidiana de los vecinos: mientras los trabajos buscan corregir a su tiempo la infraestructura, las familias necesitan resolver diariamente la falta de agua.

El conflicto sigue abierto
Los vecinos de las colonias de Nezahualcóyotl advierten que las protestas seguirán si el problema del suministro de agua no es resuelto; la organización vecinal ha recurrido reiteradamente a bloqueos cuando considera insuficientes las respuestas institucionales para un problema que no se resuelve, sino que se agrava.
El bloqueo se levantó, pero la demanda no: mientras el agua no regrese a las llaves, Nezahualcóyotl mantiene abierto un conflicto que ya pasó de la queja vecinal a la protesta recurrente de sus habitantes.


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