El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso mexiquense, Francisco Vázquez, salió a fijar postura tras el mensaje del senador Higinio Martínez: “Delfina es la líder”. Con esa frase, cerró filas en torno a Delfina Gómez Álvarez y descartó públicamente la existencia de divisiones internas en Morena.
Al ser cuestionado sobre el encuentro de “Mexiquenses de Corazón”, Vázquez evitó el choque frontal, pero dejó clara la jerarquía: reconocimiento al actor, control del mando. “Esperemos que Higinio se mantenga en eso…”, dijo, en una declaración que contiene más de lo que aparenta.
El legislador insistió en que Morena “es uno” y que no hay grupos. En la práctica política, esa afirmación cumple una función: ordenar el discurso interno en momentos de posicionamiento de actores rumbo a 2027.
Al subrayar que las candidaturas se definirán por encuestas y bajo reglas federales, refuerza la centralización de decisiones y acota la negociación local, uno de los rasgos del modelo político del partido.
Mando sin matices
El mensaje central no admite interpretación: “Delfina es la líder”.
En un escenario donde distintos liderazgos buscan visibilidad, la línea institucional delimita con claridad el centro de mando.
Sobre los cambios en la dirigencia nacional, tras la salida de Luisa María Alcalde, Vázquez descartó cualquier fractura y los enmarcó como parte de la dinámica del movimiento.
“Por eso somos un movimiento… los cambios no nos asustan”, afirmó.
La declaración no es casual. Es un acto de control narrativo.
Ante señales de reacomodo interno, Morena responde con tres movimientos:
- Niega divisiones.
- Reafirma liderazgo.
- Centraliza decisiones.
En política, la unidad no siempre describe la realidad… pero sí define la estrategia.
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