La democracia pactada

La política en el Estado de México ya no se disputa… se administra.
Partidos distintos, resultados idénticos: control territorial, herencias familiares y cargos negociados antes de la elección.
abril 15, 2026
  • Zinacantepec: el fracaso de los partidos
  • Huixquilucan: la comodidad del adversario
  • Metepec: la concesión del poder
  • Plurinominales: el sistema de premios
  • PRI: meritocracia selectiva

Zinacantepec: el fracaso de los partidos

Zinacantepec, municipio estratégico del Valle de Toluca, ha transitado en lo que va del siglo por todo el catálogo partidista sin alterar su lógica de poder: PRI, PAN, Morena, coaliciones y ahora el Verde han ocupado la silla, pero no han modificado el resultado. La alternancia aquí no ha sido sinónimo de cambio, sino de rotación de élites con prácticas similares. Los datos son menos ideológicos que brutales: el panista José Gustavo Vargas Cruz arrastra observaciones resarcitorias por más de 200 millones de pesos; el priista Manuel Castrejón Morales supera los 100 millones bajo el eufemismo administrativo de “desvíos”; y el morenista Gerardo Nava Sánchez terminó en prisión por tentativa de homicidio. En ese paisaje, el actual alcalde Manuel Vilchis Viveros ha logrado distinguirse respecto a sus antecesores, sin que ello implique una ruptura estructural. La constante no es el partido, es la estructura: un sistema que reproduce perfiles de baja capacidad, incentivos de captura y una normalización de la impunidad que convierte la alternancia en simulación.

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Huixquilucan: la comodidad del adversario

En Huixquilucan no hay sorpresa, hay confirmación: Enrique Vargas del Villar perfila su salida del Senado como movimiento táctico para que su grupo mantenga el control del municipio y su presupuesto. Lo inquietante no es la jugada del PAN, sino la pasividad de Morena: sin construir un perfil competitivo ni articular oposición real, deja intacto un bastión que podría disputar. En política, la incompetencia existe… pero la inacción sistemática suele tener otra explicación. Cuando el adversario se vuelve cómodo, deja de ser adversario.

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Metepec: la concesión del poder

En Metepec la historia se repite: el panismo no solo gobierna, administra el tiempo político sin resistencia real. Fernando Flores Fernández avanza para imponer a su esposa, Iraí Albarrán, como relevo. En cualquier sistema competitivo esto sería escándalo; aquí es trámite. La pasividad de Morena deja de parecer desorden y empieza a leerse como acuerdo. Cuando la oposición decide no oponerse, la competencia desaparece.

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Plurinominales: el sistema de premios

El patrón se completa en las listas plurinominales. En Huixquilucan, Romina Contreras se encamina a una diputación como retribución por allanar el regreso de Enrique Vargas del Villar a la alcaldía. En Metepec, Fernando Flores Fernández se perfila en los primeros lugares de la lista del PAN como compensación por mantener el control vía Iraí Albarrán. No es estrategia electoral, es administración de posiciones: el territorio se hereda y la representación se negocia.

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PRI: meritocracia selectiva

En el Partido Revolucionario Institucional la lógica no cambia. La lista plurinominal perfila a David Sánchez Isidoro y a Elías Rescala Jiménez para asegurar posiciones sin desgaste electoral. Mientras tanto, a la alcaldesa de San Mateo Atenco, Ana Muñiz Neyra, le exigen competir en las urnas. Meritocracia selectiva: unos aseguran curul, otros arriesgan capital. En el PRI, como en el resto, el acceso al poder depende menos del voto que de la cercanía.

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