Los resultados de las elecciones intermedias comenzaron a convertirse en un golpe mucho mayor de lo esperado para Donald Trump, después de que los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes y se confirmó la mayoría en el Senado, donde lograron arrebatar a los republicanos seis escaños y mantienen ventaja en otras contiendas todavía abiertas.
La recuperación de la Cámara ya fue proyectada por medios estadounidenses después de que candidatos demócratas consiguieron victorias en distritos controlados hasta ahora por republicanos, incluidos algunos de Kentucky, Nueva Jersey y Carolina del Norte. El cambio permitirá a la oposición controlar comités, abrir investigaciones, llamar a comparecer a funcionarios y frenar parte de la agenda legislativa y presupuestal de Trump durante los últimos dos años de su mandato.
La pelea por el Senado produjo algunas de las mayores sorpresas de la noche, pues los demócratas comenzaron la elección con 47 integrantes dentro de su bloque y necesitaban una ganancia neta de cuatro lugares para alcanzar la mayoría. Sin embargo, pasadas las 22:30 horas se confirmó que los Demócratas consiguieron más de 51 puestos, afianzando el buen momento para los azules.

Los demócratas rompen el mapa republicano
Texas dejó uno de los resultados más significativos con el triunfo de James Talarico sobre Ken Paxton, una victoria que terminó con 32 años sin que un demócrata ganara una elección estatal en esa entidad. Trump había ganado Texas por 14 puntos apenas dos años antes, por lo que el resultado representa uno de los mayores cambios registrados durante esta jornada.
El avance continuó en Carolina del Norte, donde Roy Cooper arrebató a los republicanos otro escaño, mientras Carolina del Sur y Ohio también cambiaron de manos. Al mismo tiempo, Jon Ossoff conservó Georgia y Chris Pappas mantuvo New Hampshire dentro del bloque demócrata, dos lugares que los republicanos necesitaban conquistar para compensar las pérdidas sufridas en otros estados.
Con el conteo todavía abierto, al corte de las 22:40 se coloca al bloque demócrata con 51 lugares ya asegurados y ventaja en otras dos contiendas. Para obtener la mayoría necesitaba llegar a 51, por lo que los resultados pendientes serán los que determinen si el golpe republicano termina únicamente con la pérdida de la Cámara o si Trump tendrá enfrente un Congreso completamente controlado por la oposición.

El golpe para Trump ya es considerable
Aunque todavía falte definir el Senado, la jornada ya modificó el escenario político con el que Trump tendrá que gobernar hasta 2028. Durante los primeros dos años de su segundo mandato contó con mayorías republicanas en ambas cámaras; con la pérdida de la Cámara de Representantes, esa facilidad para sacar adelante leyes y presupuestos desaparece.
Las encuestas realizadas entre quienes acudieron a las urnas muestran preocupación por el costo de vida, la economía y la concentración de poder en la Casa Blanca, mientras una mayoría consideró necesario que el Congreso ejerza mayores contrapesos sobre Trump.
El propio presidente había pedido durante la campaña que sus simpatizantes votaran como si su nombre apareciera en la boleta, pero conforme comenzaron a conocerse las derrotas republicanas publicó un mensaje en el que afirmó que él no había sido candidato y aseguró que, de haberlo sido, habría ganado ampliamente.
La noche todavía no termina para el Senado, pero la tendencia ya dibuja un cambio profundo respecto de 2024: los demócratas recuperaron las dos cámaras, rompieron décadas de dominio republicano en algunos estados y se encuentran a pocos resultados de quedarse también con la otra, un escenario que reduciría considerablemente el margen político de Trump durante la segunda mitad de su mandato.



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