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Devolver la identidad a niños asesinados, la labor de Alejandra Arce, artista forense

“Necesito que me ayudes, no sé tu nombre, no sé bien a bien qué te pasó pero queremos ayudarte. Dame la tranquilidad y la calma de poder dibujar tu carita porque queremos saber quién eres.”

“A veces uno le habla a las fotografías. Debo decirte que es mi caso y en algunas ocasiones sí veo los rostros, sí veo las caritas y lo digo tal cual: ‘necesito que me ayudes, no sé tu nombre, no sé bien a bien qué te pasó pero queremos ayudarte. Dame la tranquilidad y la calma de poder dibujar tu carita porque queremos saber quién eres.’”

Así es como Alejandra Arce Oliva, artista forense, habla a las fotos de los menores de edad que han sido localizados sin vida en diferentes municipios del Estado de México.

Su labor es construir los retratos de esas niñas y niños para facilitar el hecho de que sus madres y padres puedan localizarles, tal y como sucedió con Lupita, conocida como “Calcetitas rojas”, una niña de cuatro años que fue localizada muerta en la Avenida Bordo de Xochiaca en Nezahualcóyotl; o con Cesar Emiliano, asesinado por su padrastro en junio de 2018, cuyo cuerpo abandonaron en un basurero del municipio de Tultepec.

“Creo que mucho tiene que ver con la empatía y la sed de justicia. Que una pequeñita no dé a la fosa común es la finalidad de este trabajo.”

Por varios años, la artista forense ha trabajado de la mano con la activista Frida Guerrera. El equipo que han formado ha permitido dar un rostro a todos aquellos menores a los que se les ha arrebatado el nombre y los apellidos cuando son localizados en baldío, ríos, casas abandonadas.


“Creo que mucho tiene que ver con la empatía y la sed de justicia. Que una pequeñita no dé a la fosa común es la finalidad de este trabajo.”


“He realizado aproximadamente seis retratos, entre progresiones de edad, niñas víctimas de feminicidio, la bebé que está ahorita desaparecida que se hizo un boceto, pero llegan a ser más de seis.”

A partir de una foto en la que se muestra el cuerpo tal y como lo encuentran, Alejandra comienza a trazar el rostro mediante una técnica llamada espejo. Durante cinco días moldea los ojos, los labios, cejas y nariz hasta que quede listo.


Durante cinco días moldea los ojos, los labios, cejas y nariz hasta que quede listo


“Cuando hablamos de un pequeñito que ha sido víctima de algún delito, y está golpeado, tiene algún moretón en el rostro o su cara se percibe hinchada yo trabajo con una técnica llamada espejo, que consiste en solo tomar la mitad del rostro que está menos golpeada o menos hinchada y a partir de ahí ya se toman las medidas de la otra parte del rostro.”

Aun cuando su trabajo es complicado porque se trata de devolverle identidad al rostro de niños sin vida, Alejandra se llena de satisfacción cuando las familias de los pequeños se reúnen con ellos y pueden sepultarlos dignamente.

“Es un trabajo en conjunto, debo decirte que me siento orgullosa en ese momento, es un sentimiento muy fuerte y puedo decirte un ejemplo que fue uno de los más grandes: el hecho de reconocer a Lupita. Cuando Frida [Guerrera] me manda la foto y me dice es ella, dije no puede ser vi su carita y dije ‘es mi niña, es ella.’”