La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en la resolución 66/281, del día 12 de julio de 2012, decretó al día 20 de marzo como el día internacional de la felicidad, para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de todos.
En la resolución se reconoce a importantes temas, entre ellos que la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental; también se establece la pertenencia de la felicidad y el bienestar como objetivos y aspiraciones universales en la vida de los seres humanos de todo el mundo, por ello es de gran relevancia que se reconozcan como un punto fundamental en el desarrollo de las políticas públicas, así como la necesidad de que se apliquen acciones para generar un crecimiento económico, con un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y el bienestar de todos los pueblos.
Este año, 2016, la celebración se centró en la realización de acciones contra el cambio climático por un planeta feliz; pues sin duda, el cambio climático es una preocupación mundial ya que nos afecta a todos por igual.
Y aunque el tema de la felicidad sigue siendo un tópico nuevo, donde incluso existen nuevas teorías y estudios en torno a determinar qué es, cómo se obtiene, cómo se mantiene y sobre todo, cómo se genera, lo cierto es que esta nueva forma de inclusión ayudará a que los gobiernos realicen políticas de gobierno más humanistas, donde todo gire en torno a la dignidad de las personas, lo cual hace tanta falta, pues solo humanizándonos y solidarizándonos tendremos el gobierno que necesitamos, así que disfrutemos de todo aquello que nos dé felicidad.


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