Día mundial del peatón

Dejemos el análisis del impacto ambiental que tiene la explotación del gas de lutitas para otra ocasión y hablemos de algo tan común y tan corriente en nuestra vida, que hemos olvidado su importancia.  CAMINAR.  ¿Quién no disfruta de una caminata? Larga o corta, en soledad o en compañía, a cualquier hora del día, caminar es una de las actividades más gratificantes que podemos realizar y ¡es gratis!  No contamina, no necesitas equipo costoso, no necesitas nada especial, solo calzado cómodo y a andar se ha dicho.  Nuestros pies, esa parte del cuerpo casi siempre olvidada, que nos mantienen en
agosto 17, 2014

Dejemos el análisis del impacto ambiental que tiene la explotación del gas de lutitas para otra ocasión y hablemos de algo tan común y tan corriente en nuestra vida, que hemos olvidado su importancia.  CAMINAR.  ¿Quién no disfruta de una caminata? Larga o corta, en soledad o en compañía, a cualquier hora del día, caminar es una de las actividades más gratificantes que podemos realizar y ¡es gratis!  No contamina, no necesitas equipo costoso, no necesitas nada especial, solo calzado cómodo y a andar se ha dicho.  Nuestros pies, esa parte del cuerpo casi siempre olvidada, que nos mantienen en contacto con el mundo, que son el símbolo de la necesidad de conservar el contacto con la realidad, nos brindan la maravillosa oportunidad de recorrerlo.

 

En los setenta, con cuatro años, llegué a Toluca.  En a mi adolescencia, los tempranos ochenta, caminaba todos los días de la escuela a mi casa.  Tuve la suerte de vivir en la colonia Cuahtémoc y tener la primaria y la secundaria a menos de dos kilómetros de mi casa.  Caminaba todo el tiempo.  Recuerdo que a los trece años abordé un autobús por primera vez simplemente porque todos mis traslados los hacía caminando.  ¡Cómo disfrutaba la ciudad que era en los ochenta!  Incluso cuando ingresé a la Prepa 5 en varias ocasiones regresé a casa caminando.  Al inicio de los noventa seguía caminando para llegar a mi trabajo y regresar a casa y actualmente me esfuerzo por no mover mi automóvil y hacer mis traslados a pie cuando tengo moverme en el centro de la ciudad.

 

¿Cuánto hemos perdido quienes cambiamos el sano hábito de caminar por un automóvil al que nos aferramos obsesivamente?  Nos dicen estudios como Desarrollo Orientado al Transporte: regenerar las ciudades mexicanas para mejorar la movilidad, que en los últimos treinta años nuestras ciudades se han expandido 7.6 veces, mientras la población se ha duplicado.  Toluca, en su gravísimo desorden urbano, es muestra de este fenómeno. 

 

He tenido la oportunidad de conocer otras ciudades y he confirmado que solo se las conoce, en sus virtudes y sus defectos, caminando.  Como muchas ciudades mexicanas la nuestra ha crecido aceleradamente a las órdenes de su majestad el vehículo automotor.  Y nosotros lo hemos permitido.  Es triste ver que casi todos nos negamos a caminar, queremos que el autobús o el taxi se detenga donde estamos parados, ningún esfuerzo para llegar a las esquinas o a los paraderos establecidos (los pocos que hay); todos nuestros movimientos los queremos hacer en vehículos, lugar común constantemente citado, hasta para ir por el pan queremos usar el automóvil.  ¿Cuánta belleza hemos perdido?  No somos capaces de observar cómo se modifica la ciudad a nuestro alrededor, dejamos de encontrarnos con amigos, perdemos la capacidad de asombrarnos ante los múltiples cambios en las fachadas, en el arbolado urbano, en los parques, en la vida, simplemente en la vida que se desarrolla en esta ciudad que merece ser caminada y no solo la ciudad, todo el municipio.  Caminemos, recuperemos esa actividad que es central en nuestras vidas.  Allí están esfuerzos como #Yocorromiciudad, cada uno hagamos lo necesario, creemos nuestras rutas y disfrutemos de esta ciudad que algo de bella todavía le queda…

 

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@10aRegiduriaTol

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