- Lerma: no es la renuncia, es la pérdida de control
- Higinio: no es proyecto, es colocación
- Eruviel: no es su vida, es su sombra
- Educación: no es rumor, es rastro
- Vargas: no es riqueza, es exceso
No es la renuncia, es la pérdida
En Lerma, la vieja clase política —encabezada por Eric Sevilla— no se indigna por la salida de Miguel Ángel Ramírez Ponce del PRI. Eso es accesorio. Lo sustantivo es la pérdida de control. Con él se diluye el dominio del gobierno municipal, y con ello, la estructura que durante años les permitió decidir. Sin esa palanca, el poder deja de ser propio. Lo saben. Y lo asumen. Por eso la molestia no es política, es estructural. Porque en esa lógica, el 2027 no es una contienda por ganar… es una elección que ya no tienen cómo ganar.
No es proyecto, es colocación
Alrededor de Higinio Martínez, lo que se mueve no es un programa para acelerar la transformación del Estado de México. Se mueven trayectorias personales. Alcaldes, diputados y cuadros que no empujan una agenda, empujan su siguiente cargo. Unos buscan reelegirse, otros cambiar de posición, algunos más simplemente mantenerse. Bajo el discurso de unidad, lo que opera es continuidad individual. Por eso “Mexiquenses de Corazón” se parece menos a un movimiento político y más a un mecanismo de colocación. Y cuando el proyecto se diluye en aspiraciones, lo colectivo deja de ser causa… y se vuelve vehículo.
No es su vida, es su sombra
La trayectoria pública de Eruviel Ávila Villegas ha estado acompañada por una narrativa persistente que rebasa lo político y se instala en lo personal. Señalamientos, versiones, episodios que han ido y venido, sin lograr derribarlo. Esa es la constante: la sombra permanece, pero él avanza. Por eso el momento importa. Cuando esa misma narrativa reaparece con fuerza, no es casualidad. No necesariamente para desplazarlo, pero sí para erosionarlo. En política, el desgaste también se administra.
No es rumor, es rastro
En la investigación de la Fiscalía por el presunto desvío de recursos en la Secretaría de Educación —esa mecánica de plazas fantasma— hay un nombre que aparece de forma reiterada: Anthony Domínguez, ex secretario particular de César Gómez Monge, luego alcalde de Tejupilco y más tarde funcionario en la propia dependencia. Su firma figura en registros hoy bajo revisión. Y cuando un nombre se repite en documentos oficiales, deja de ser coincidencia. Empieza a delinear un patrón. El problema ya no es político. Es administrativo… y puede escalar.
No es discreción, es exceso
El caso de Enrique Vargas del Villar no necesita interpretación. Está expuesto. Ranchos, caballos, propiedades, negocios familiares que se muestran sin reserva en sus propias redes. No es filtración, es exhibición. Y en política, cuando la riqueza se convierte en espectáculo, deja de ser privada. Se vuelve mensaje. Por eso ya no es solo tema político o contable. Es otra cosa. Porque el poder puede acumular… pero cuando decide mostrarse sin medida, también se exhibe.
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