Toluca, Edomex. . El director del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM), Ignacio Salgado García, presentó por tercera vez su renuncia al cargo, ahora con efectos a partir del 1 de mayo, en un oficio dirigido a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez. Hasta ahora, la dimisión no ha sido aceptada.
El funcionario argumentó motivos personales; sin embargo, la salida se da en un contexto de presión sostenida sobre el instituto, documentada durante meses por AD Noticias: desabasto de medicamentos, retrasos en citas y cirugías, así como tensiones estructurales en el sistema de pensiones.
Consultado por este medio, Salgado García confirmó que continúa en funciones de manera ordinaria, en tanto no exista una resolución oficial sobre su renuncia.

No es la primera vez que intenta dejar el cargo. En 2025, el propio director ya había presentado una dimisión que tampoco se concretó, en medio de un escenario similar de cuestionamientos por el estado operativo y financiero del ISSEMyM.
La eventual salida ocurre en uno de los momentos más delicados para el ISSEMyM. La cobertura de AD Noticias ha documentado un patrón persistente: falta recurrente de medicamentos en clínicas y hospitales, demoras prolongadas en la atención médica especializada, quejas de derechohabientes por saturación de servicios y presión creciente sobre el sistema de pensiones y su viabilidad financiera.
El deterioro del ISSEMyM no es reciente. Distintas revisiones periodísticas ubican el origen de la crisis en decisiones acumuladas durante administraciones estatales pasadas, marcadas por el uso intensivo de recursos del instituto, rezagos en aportaciones y manejo financiero que debilitó su sostenibilidad.

Para 2025, la crisis del ISSEMyM ascendía a 27 mil millones de pesos, de acuerdo con el excontralor interno Victorio Barrios. La deuda se originó principalmente del incumplimiento de pagos de municipios, DIF municipales y organismos descentralizados, así como la gran cantidad de recursos destinados a las pensiones, los cuales son mayores a los que la institución genera.
Ese proceso dejó al organismo con márgenes operativos limitados y una alta presión sobre su sistema de pensiones y servicios médicos, condiciones que hoy siguen sin resolverse de fondo.
El hecho de que la renuncia no haya sido aceptada abre un escenario de incertidumbre institucional. Mientras tanto, el ISSEMyM sigue operando bajo la misma dirección, en medio de una crisis que no ha mostrado señales claras de solución estructural.
En este contexto, surge una pregunta clave dentro del propio gobierno estatal: ¿quién filtró la renuncia y con qué intención, en un momento en el que el instituto enfrenta uno de sus periodos más críticos?


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