La entrega tardía de permisos para ingresar al Parque Ecológico Lago de Texcoco ha detenido la recolección de productos nativos en el ex vaso lacustre y generado pérdidas entre trabajadores que dependen de esta actividad estacional, donde los tiempos de extracción son determinantes.
Pérdidas por retraso en temporada clave
El desfase en las autorizaciones coincidió con el arranque de la temporada, un periodo clave para la recolección. La falta de acceso oportuno a las zonas de acopio impidió retirar materiales como el tequesquite, que terminó por disolverse con las primeras lluvias al permanecer expuesto en el terreno.

El retraso no se limita a un momento puntual. La renovación de permisos arrastró demoras desde meses previos, lo que interrumpió una actividad que depende de ventanas naturales específicas y de una logística precisa para su aprovechamiento.
En el Lago de Texcoco, la recolección sigue un calendario marcado por el comportamiento del ecosistema. Durante la temporada de secas se obtiene tequesquite; con la llegada de lluvias se abre el ciclo para otros productos.
La actividad incluye la recolección de tequesquite, ahuautle, espirulina, artemia salina y romero, productos nativos del ecosistema salino del ex lago cuyo aprovechamiento depende de ciclos estacionales precisos, por lo que cualquier retraso impacta directamente en su recuperación.
Los permisos son gestionados por la administración del Parque Ecológico Lago de Texcoco, pero están sujetos a lineamientos federales de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, instancia responsable del manejo del área protegida. Esto implica que el acceso no depende únicamente de una autorización operativa local, sino de un marco regulatorio que define qué actividades pueden realizarse, en qué condiciones y en qué periodos.
Bajo este esquema, los permisos son de carácter anual y su renovación se vuelve un punto crítico para la continuidad de la actividad. Cualquier demora administrativa impacta directamente en el ingreso a las zonas de aprovechamiento y en la posibilidad de sostener el ciclo productivo.
Tensiones por acceso y nuevos permisos
En paralelo, el sistema de autorizaciones ha generado tensiones por la incorporación de nuevos permisos sin trayectoria en la actividad, lo que reconfigura el acceso a espacios tradicionalmente utilizados por trabajadores lacustres.

El ex lago de Texcoco mantiene además una función relevante en la cadena regional de abasto. La recolección de semilla de romero, por ejemplo, alimenta circuitos comerciales con productores del oriente del Valle de México y la Ciudad de México, especialmente en temporadas de alta demanda.
A pesar de la reducción histórica del cuerpo de agua y de las transformaciones del territorio, alrededor de un centenar de trabajadores continúan vinculados a estas prácticas, consideradas entre las últimas formas de aprovechamiento tradicional del ecosistema lacustre en la región.
El retraso en los permisos ocurre en un contexto de mayor regulación tras la declaratoria del lago como área natural protegida, lo que ha endurecido los controles de acceso y uso de los recursos naturales dentro del polígono.
En ese escenario, la actividad lacustre queda sujeta a un equilibrio cada vez más estrecho entre la conservación ambiental y la continuidad de prácticas productivas que dependen de tiempos precisos, acceso regulado y certidumbre en los procesos de autorización.

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