Comunidades marginadas luchan diariamente contra la falta de agua en Ecatepec, una lucha que se ha convertido en una batalla legal y política por la supervivencia.
En estas áreas, donde la necesidad de agua es una urgencia inminente, el acceso a este recurso vital se convirtió en una odisea. Personas, familias y niños se ven atrapados en la asfixiante sequedad, lidiando con las consecuencias de la negligencia y la manipulación política.
Falta de agua y la lucha legal
La falta de agua en estas comunidades ha desencadenado una respuesta valiente: la búsqueda de soluciones a través del sistema legal.
Ciudadanos desesperados recurrieron a la acción legal, buscando amparos para asegurar el suministro de agua potable que les corresponde.
«Este movimiento pues era un tema legal, que cuando uno acude a acciones legales es porque las autoridades no están haciendo su trabajo y como cualquier ciudadano uno tiene que ejercer derechos», declaró la abogada Miriam Silva Mata.
Sin embargo, esta lucha no ha estado exenta de obstáculos. A pesar de las sentencias judiciales, las autoridades locales han incumplido repetidamente sus responsabilidades, dejando a la comunidad en una lucha constante por un recurso básico.
«Las autoridades responsables, que así se les denomina, que digamos que ya están condenadas, no cumplen con los lineamientos exactos de la resolución, se vuelve un trámite de inejecución de sentencia», expresó Silva Mata.
Calidad del agua y riesgos para la salud
La tragedia se agrava por la calidad dudosa del agua que llega a estas comunidades. Pruebas realizadas demostraron que el agua distribuida está contaminada con metales y sustancias peligrosas que representan riesgos graves para la salud.
Vecinos se han visto afectados por enfermedades gastrointestinales y dermatitis severa, atribuidas a la ingesta de agua contaminada.
«La pregunta que nosotros le hicimos (al alcalde) fue, si vas a hacer pozos, ¿tienes los estudios de calidad del agua? ¿Tienes los estudios del impacto al medio ambiente, porque la zona de Ecatepec era la zona de la laguna de Texcoco y en una simple lógica tú dices pues si era la laguna de Texcoco y la tierra es fangosa pero la tierra era salitrosa pues debe de tener metales y entonces la respuesta fue que no tenía estudios de calidad del agua en frente de la autoridad de Conagua y la respuesta de Conagua fue abogada déjalo construir los pozos porque la gente necesita agua«, declaró
En medio de esta crisis, se ha destapado una trama política retorcida. Las autoridades locales han utilizado el acceso al agua como moneda de cambio en busca de apoyo político.
«Por ejemplo, en el 21, te decían, si no pones la manta de morena en tu casa, ya no te voy a dar el agua. No importa que estés amparado, no te voy a dar el agua. Si no pones la manta de cierto diputado, ya no te vamos a dar el agua», declaró Miriam Silva.
Esta manipulación política ha dejado a la comunidad atrapada en un ciclo de dependencia y desesperación.
A pesar de los retos y la apatía gubernamental, estas comunidades no se rinden.
La lucha por el agua sigue creciendo, uniendo a vecinos y familias en una causa común. El movimiento de búsqueda de soluciones legales logró amparar a más de 4 mil 200 personas en 89 colonias, demostrando la fuerza que se encuentra en la unidad.
La lucha por el agua continúa, pero también lo hace la esperanza. Los ciudadanos afectados están decididos a no ceder ante la adversidad.
La búsqueda de un suministro de agua seguro y confiable persiste, mientras estas comunidades marginadas luchan por el derecho humano fundamental a un recurso básico.


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