Durante años, el crecimiento urbano del Estado de México avanzó sobre barrancas, cauces, laderas y terrenos con riesgos geológicos e hidrológicos. El resultado fue la consolidación de miles de viviendas en zonas vulnerables que hoy enfrentan inundaciones, deslaves y problemas de infraestructura.
Frente a ese panorama, el Gobierno del Estado de México anunció un cambio de criterio para el desarrollo urbano: ningún nuevo conjunto habitacional o parque industrial podrá autorizarse en terrenos considerados de riesgo.
En Conversatorio AD Noticias, el secretario de Desarrollo Urbano e Infraestructura, Carlos Maza Lara, explicó que todas las autorizaciones deberán sustentarse en estudios técnicos elaborados en coordinación con la Coordinación General de Protección Civil del Estado de México.
Los mapas de riesgo estatales y municipales se utilizarán como criterio obligatorio para determinar dónde puede desarrollarse vivienda y dónde no.

«Con esta administración lo que estamos haciendo es pensar, planear y después hacer que la gente llegue. No es al revés. Primero vemos dónde podemos desarrollar, dónde podemos llevar los servicios, cómo podemos planear y proyectar la movilidad respetando el medio ambiente y cuidar que no se asienten en zonas de alto riesgo», señaló.
Esto significa que la Sedui ya no emitirá dictámenes favorables cuando existan riesgos asociados con inundaciones, fallas geológicas, barrancas, laderas inestables o áreas naturales protegidas.
Además de los mapas oficiales, cada proyecto deberá acreditar estudios de suelo, hidrología, geología e impacto urbano antes de recibir autorización.
Evitar que se repitan los errores del pasado
Carlos Maza reconoció que buena parte del crecimiento urbano del Estado de México ocurrió sin una planeación adecuada.
La expansión acelerada de municipios metropolitanos provocó que numerosos asentamientos se desarrollaran primero y que los servicios públicos llegaran años después, generando problemas de movilidad, agua potable, drenaje y protección civil.
Ahora, explicó, el objetivo es invertir ese modelo, antes de permitir nuevos desarrollos, el gobierno estatal pretende definir qué zonas cuentan con condiciones para recibir población y cuáles deberán mantenerse fuera del crecimiento urbano.
La intención es que el crecimiento responda primero a la disponibilidad de agua, infraestructura, movilidad y condiciones ambientales, y no únicamente a la demanda inmobiliaria.


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