Contrario a las manifestaciones de no tener rencor, educar en valores, etcétera, etcétera, que ha afirmado el secretario del ramo educativo estatal en los últimos días, en sus actuaciones es contradictorio.
Como es de conocimiento público, quien esto escribe fue reinstalado de un primer aviso de rescisión en fecha veintiuno de marzo de dos mil catorce, posterior a diversos actos de agravios y por una supuesta orden girada por el funcionario que se cita, su subsecretario de Planeación y Administración giró otra rescisión notificada el once de abril, emitida un día anterior, señalando lo siguiente:
“…aprovecharse del servicio para asuntos particulares y ajenos a los oficiales de su área de adscripción, en virtud de dedicar la mayor parte de su jornada laboral en la atención a asuntos ajenos a los oficiales a su área de adscripción; omisión en la entrega de los temas prioritarios y el catálogo de educación continua, solicitando su revisión, actualización y propuesta de sus temáticas, y que a la fecha no lo ha entregado, así como su curriculum vitae y documentos probatorios de su profesión.”
Ante tal injusticia y falsedades propias de rencores acumulados (se desconoce la razón y de parte de quién), para combatirlos se promovió amparo ante la Justicia Federal, que se resuelve en el Juzgado Primero de Distrito, quien requirió a ambos funcionarios el expediente o las constancias que dieron origen a su escrito de rescisión.
Lo incongruente, contradictorio y poco creíble, mediante oficio 205002000/4340/2014, manifiestan al Juez Federal que no existe expediente o constancia alguna al respecto, cuando estas son la base para generar el despido y deben estar en poder de las autoridades, que les permita sustentar la emisión del acto de autoridad, en caso contrario o de alegar la inexistencia del expediente como ocurre, se tiene ante sí y se confirma la violación a derechos constitucionales, que hacen prueba fehaciente de problemas de hígado y de enojos.
Cabe señalar que las titulares del Instituto Superior de Ciencias de la Educación, en donde se realizó la reinstalación, también han negado constancia o expediente alguno que pruebe las falsas causales de rescisión, no conformes se han extralimitado incluso en negar el despido, cuando sus superiores jerárquicos aceptaron el hecho al ingresar el ilegal documento en su informe con justificación ante el Juzgado Federal.
No omito señalar que la instancia federal concedió la suspensión del acto reclamado, que tiene a este aprendiz de tecleador continuar con sus labores en el citado Instituto, sin el pago correspondiente, ante la actuación contraria a derechos de sus titulares, que pretenden colocar una etiqueta de enemigo desde su individual imaginario y sin una mínima muestra de educación para la paz que se pregona.


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