La democracia mexicana se encuentra aún en una etapa muy inmadura, pues es hasta esta ocasión, cuando de manera abierta ya se permite la participación de candidatos ciudadanos.
Los candidatos ciudadanos en democracias avanzadas resultan ser una válvula de escape, una opción viable para frenar las malas prácticas de los políticos tradicionales emanados de los partidos, siendo además un freno de abusos.
En este año que tenemos elecciones poco ha sido el interés por parte del ciudadano en participar, y quienes se han inscrito para ser considerados como candidatos ciudadanos han sido, de forma evidente, ex políticos o ex integrantes de partidos.
Lo cierto es que vivir en democracia no sólo es tener libertad de elección, sino buscar perfiles que sean los idóneos para resolver la problemática que enfrentamos.
Como propuesta de perfil de un político permítanme decir que requerimos a una persona que conozca la problemática y necesidades del lugar donde se va a postular, tener claro una serie de soluciones a las mismas, debe estar académicamente preparado, tener experiencia en asuntos públicos y políticos, con resultados positivos en sus gestiones, buena imagen y reputación, debe ser empático, con carisma y sobre todo con probado acercamiento ciudadano.
El reto de este año es simplemente escoger de forma informada a lo mejor, o acaso ¿nos seguiremos aguantando por malas decisiones?
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Facebook Mónica Fragoso Maldonado
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