El grupo compacto

Según varios indicios, el gobierno del estado se apresta, con todos sus elementos disponibles, para las elecciones del próximo año. Los cambios en el gabinete  estatal, como se ha dicho en las columnas de Alfa,  no parecen obedecer a un propósito de mejora en el desempeño de un buen gobierno, sino a una lógica de capturar y asegurar el mayor número de votos posibles. Y aquí surge una pregunta: Qué tipo de sociedad es aquella cuya voluntad la gana un gobierno que reparte baratijas,  prebendasen y dádivas a los votantes. Y  no aquella que rechaza a quien no puede resolver
junio 22, 2014

Según varios indicios, el gobierno del estado se apresta, con todos sus elementos disponibles, para las elecciones del próximo año.

Los cambios en el gabinete  estatal, como se ha dicho en las columnas de Alfa,  no parecen obedecer a un propósito de mejora en el desempeño de un buen gobierno, sino a una lógica de capturar y asegurar el mayor número de votos posibles.

Y aquí surge una pregunta: Qué tipo de sociedad es aquella cuya voluntad la gana un gobierno que reparte baratijas,  prebendasen y dádivas a los votantes.

Y  no aquella que rechaza a quien no puede resolver sus problemas de seguridad, educación,  transporte, contaminación y que adicionalmente la empobrece. 

Los enemigos del PRI en las próximas elecciones no son los partidos de oposición que ahora ven pasmados cómo se pertrecha aquel para la batalla, que ellos no darán.

Se limitarán a pedir sus porciones de canonjías para que sus líderes sigan medrando.

El enemigo mayor será aquella porción de la propia sociedad que, sintiéndose agraviada por el encarecimiento de la vida, busque la manera de castigar al partido en el gobierno.

Aunque ante la falta de otras opciones, quizá sólo lo haga mediante un mayor abstencionismo.

Lo que no significaría  mayor problema para el PRI, ya que con su voto duro más el que adquiera con sus estrategias electorales, le bastaría para hacerse de prácticamente todos los distritos federales en la entidad.

Tener una abrumadora mayoría en la cámara federal, será fundamental para las reformas políticas que permitirán al grupo en el poder continuar en el mismo y usufructuar sus llamadas reformas estructurales.

Sería muy ingenuo pensar que la actual administración haya  hecho los cambios en el entramado constitucional para que viniera por ejemplo otro gobierno panista,  tan nefasto como los que de ese partido se tuvieron, a disfrutar de los cambios realizados.

Ahora sí existe el grupo compacto al que se referían los salinistas que debía gobernar 18 años al país, está agrupado alrededor de un hombre, para que,  salvo una circunstancia extraordinaria, se mantenga en el poder al menos, otros 6 años.

Aunque una de esas circunstancias extraordinarias que podría echar a perder el plan, es la que está provocando el eminentísimo secretario de hacienda al seguir apretando a la población.

Es insólito lo que el citado funcionario les dijo a los cuadros del PRI en cuanto a que ellos debían decirle a la población que los beneficios de las reformas vendrán en el largo plazo, pero que los costos son desde ahora.

Sólo le faltó aclarar que los beneficios son para unos cuantos y los costos para la mayoría de la población.    

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