El Miguelazo

Obras por aquí, obras por ahí, obras por todas partes, carreteras concesionadas, segundos pisos de cuota, aeropuertos y estacionamientos para los cuates (cuando los quieren o cuando ya no los quieren), trenes, metros, coladreas y pintura para que Obama vea la casa limpia, tapetes de yoga, computadoras, uniformes para los niños, banderas, escritorios para burócratas, gasto en gasolina, en comidas opíparas, aviones de lujo, viajes en helicóptero, auxiliares, ayudantes, porristas, despensas, monederos soriana, desayunos calientes o frios, becas bequitas y becotas, obras y mas obras, votos, botas, IFES, suburbans, burocracia de lujo y de medio pelo, gasolina, telefonía celular y fija, guaruras,   gastos de representación, soldados, marinos, policías, impresos, inserciones, spots hasta el infinito y mas allá.

 

Todo esto es en lo que se gasta el dinero público el gobierno, y la duda de siempre, si gasta tanto en esto, porque no estamos mejor, porqué las cosas van tan mal, porque se siguen robando niñas, niños, mujeres, asesinando, violando, robando gastando en burradas, las calles están para el perro, porque haces horas de y para tu trabajo, porque el kilo de limones ya cuesta arriba de los cincuenta pesos, las mujeres están pariendo en los pasillos y en los jardines de las clínicas públicas, porque la gente ezkrive azhiii.

 

O sea, que el gobierno gasta mucho pero gasta mal, particularmente en la atención de los problemas públicos que mas laceran a la ciudadanía: procuración e impartición de justicia, educación y salud, un gobierno que gasta y no resuelve es un ente oneroso y testimonial, así más o menos como el que tenemos en el Estado de México, donde es mas lo que se gasta en “imagen” del desgobernador que lo que invierte en desayunos para los niños desnutridos, donde nos cuesta más pasearlo a el y a sus chalanes en los helicópteros que en ciencia y tecnología o programas de reciclado que si sirvan.

 

De entrada estaría bien que fuera renunciando al privilegio indebido de mantenerle a el y a su prole en la “Casa Estado de México”, con su inmensa cocina y alacena, staff y alberca, que a razón de que tenemos que mantenerlo si ya le pagamos un sueldazo. El punto de reflexión, es que gastamos mucho y mal, que no solo se trata de hacer calles, si n o de ordenar como se circula en ellas, no solo se trata de hacer carreteras, si no que sean seguras para circular, y no se trata de tener burócratas bien pagados, si no que le suban a los resultados y le bajen a las giras, ceremonias y poses.