En la década de los años veinte del siglo pasado en los Estados Unidos de Norteamérica se dio el fenómeno de «la prohibición», que fue un periodo histórico donde el gobierno federal hizo ilegal la producción, distribución y consumo de bebidas alcohólicas, de tal manera que si, era ilegal tomarse ya no digamos un whisky, sino hasta una cervecilla. ¿Qué fue lo que pasó?, lo que pasó fue el surgimiento y alineamiento de las grandes mafias ítalo americanas, mesas mismas que dieron una riquísima fuente de material de escritura y posteriormente cinematográfico en figuras irónicas como Don Corleone (figura literaria con inspiración en capos reales), y figuras de lo más reales como Al Capone y la profusa miríada de estrellas del contrabando de licor desde Chicago hasta los Ángeles California.
Se amasaron grandes fortunas alrededor de la actividad ilegal del alcohol y se le fueron sumando otras tangencialmente relacionadas como la prostitución, el juego de azar y el tráfico de drogas, en ese entonces bastante incipiente y en ocasiones hasta tolerado en el caso de la mariguana, baste recordar que la muy tradicional cucaracha, hasta bien entrados los años 80 no tenía mariguana que fumar, ahora tenemos,la versión deslactosada de una patita para andar.
Una de las formas de combatir a estas mafias, fue legalizando a nivel nacional la industria del alcohol, que hoy día no solo en los Estados Unidos, en todo el mundo deja ganancias multibillonarias, con publicidad, mercadotecnia, impuestos y claro, con los consecuentes daños a la salud y al entramado social todo por la terrible adición del alcoholismo y la más terrible estupidez de tomar y conducir vehículos automotores, lo que termina eventualmente en tragedias y más daños, solo en México los accidentes vehiculares donde hay involucrado alcohol, son la principal causa de muerte de jóvenes.
¿Acaso en estos cien años no hemos aprendido nada?, en esta experiencia histórica no podemos abrevar para entender el poder corruptor de grandes ganancias obtenidas por la venta de un producto que la gente consume, porque si, no nos confundamos, las drogas son compradas por sus usuarios, igualito que el alcohol, el tabaco y la prostitución. ¿No sería mejor tener mercados regulados, con controles de calidad y restringidos por un lado a los menores de edad y por el otro a evitar la prostitución forzada?. Porqué los legisladores mexicanos han optado por ese monstruo jurídico que permite el uso personal de las drogas….¿como?, no sabía usted que en México el consumo de las drogas es legal, sí, así como lo leé, lo que es ilegal es producirlas, transportarlas, venderlas o comprarlas, pero no usarlas. Lo que nos lleva a la conclusión de que los legisladores son o profundamente estúpidos o profundamente perversos en este tema y simplemente se llevan más a la bolsa por debajo de la mesa que por regular de una manera seria y no palurda el tema de las drogas, que al final del día deben de caer en la esfera de la libertad del individuo, si el gobierno estuviera tan preocupado por nuestra salud, además de las drogas como que deberían ir prohibiendo la coca cola sobre todo combinada.



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