Si hablamos de países que han convertido su deporte en potencia exponencial, tenemos que hablar de España. Gran parte de la culpa la tuvieron un grupo de futbolistas que se propusieron salir del molde, y lo consiguieron. En 2008 Austria y Suiza fueron testigos de un estilo de juego hasta entonces desconocido. Jugadores bajitos monopolizaban la posesión del balón y ganaban partidos con estética y belleza pocas veces vista.
Mucho se habló de la injerencia directa que tenían en los resultados Xavi e Iniesta, también de la seguridad que brindaba Casillas, el dinamismo de Ramos y de las ocasiones generadas por Fernando Torres. Fuera de estos generales, sin tantos reflectores y portando el mítico número siete en la espalda jugaba David.
En el futbol tenemos un patrón establecido que marca que un jugador talentoso es alérgico al esfuerzo, pero Villa es la excepción de la regla. Un delantero sin posición, que juega muy cercano a la excelencia siempre. Aragonés le utilizó como media punta y Del Bosque –bien influenciado por el juego de Guardiola en el Barcelona- le puso el título de falso nueve. De esta manera conquistaron el título del mundo, obviamente con El Guaje arriba; no sólo en la formación, también en la tabla de goleo.
En el pasado reciente La Roja ha intentado suplirle –siempre sin éxito- con Cesc, con Pedro e incluso con el hispano-brasileño Diego Costa. Creo que será muy difícil encontrar una pieza que embone mejor en la ya fincada escuela del futbol español, y ahí es donde le debemos de dar el valor que merece a Villa. En cualquier sistema se pueden sustituir engranes, pero hay unos más importantes que otros y España ha reemplazado los ataques punzantes del Guaje por armas sin filo.
Por suerte para los que somos sus seguidores, Villa jugó un partido en suelo mexicano. El Estadio Victoria sirvió de vitrina para ver a las estrellas del New York City F.C. , a un estado al que no le pasaba mucho, el futbol le devolvió la vida. Aguascalientes es hoy una plaza de primera división y en su corta historia, casa de grandes figuras europeas. Como un día fue Francesco Totti, hoy serán Lampard, Pirlo y Villa, en lo que fue uno de los mejores espectáculos que ha visto la ciudad.
Para terminar me permito citar a Carlos Martínez en una de las narraciones que más describen a David Villa. Fue para el mundial de Sudáfrica en un partido a matar o morir contra Chile…
“Le pegó Villa, tiene que ser. Tiene que ser El Guaje, qué es el más listo del barrio, el más pícaro, el que ha encontrado el hueco, el que ha aprovechado la situación y ahora esto tiene que tener otra cara”


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