Durante la temporada de lluvias, los habitantes del municipio de Cuautitlán padecen del colapso de los drenajes públicos, lo que provoca que cada vez que una lluvia se hace presente, la localidad sufra inundaciones, esto deriva en una serie de pérdidas materiales y colapso vial; mientras eso sucede, Juana Carrillo Luna, la presidenta municipal prefirió pasar la noche del martes en un exclusivo palco en el Estadio Banorte disfrutando del encuentro deportivo entre la Selección Mexicana y la Selección Ecuatoriana.
Los pobladores señalan un fuerte contraste entre la vida de lujos que ostenta la mandataria y las necesidades de la comunidad, quienes acusan que la localidad tiene necesidades urgentes a donde es imperativo invertir para mejoras en comunidad, sobre todo atendiendo a las exigencias que desde esta y otras administraciones vienen arrastrando, como inundaciones, baches, fallas del alumbrado público, seguridad y desabasto de agua.
En sus redes sociales, Juana Carrillo ha declarado que su asistencia al encuentro deportivo fue una invitación por parte de quienes organizan el fan fest, quienes consideran a Cuautitlán como parte del entorno de la sede del mundial; sin embargo, las críticas no paran para la mandataria, pues los pobladores del municipio siguen considerando que Carrillo está más enfocada en su agenda personal que en la agenda pública que atiende las necesidades de la comunidad.

Contra los valores de la política de austeridad
Las acciones públicas de Juana Carrillo han estado marcadas por una tendencia a la polémica dado que estos mismos hechos resultan contrarios a los principios políticos fundamentales que promueve Morena, empezando por los pilares de la Cuarta Transformación: la austeridad republicana, el rechazo a la opulencia y el compromiso de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.
La alcaldesa promueve que su visión política está basada en principios del “Humanismo mexicano”, sin embargo para los habitantes de Cuautitlán no pasa desapercibida la contradicción entre el ser y el decir, ya que sus exigencias legítimas a una vida digna son dejadas de lado por la satisfacción personal de la presidenta, quien percibe un salario mensual de $139,040 pesos brutos, algo que los ciudadanos consideran excesivo para dirigir un municipio con menos de 200 mil habitantes; Carrillo percibe un sueldo mayor que el de alcaldes de localidades más grandes, como Naucalpan o Tlalnepantla.
La población de Cuautitlán siente una profunda desconexión con su alcaldesa, debido a que Carrillo tiende a poner como prioridad sus necesidades lujosas que las necesidades dignas del pueblo que ejerció un voto de confianza en pro de la mejoría de la comunidad, confiando no solo en ella, sino también en el partido que representa. Entre los mismos pobladores persiste un descontento que se intensifica y demerita a Morena, pues Carrillo rompe una de las máximas morenistas: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.

Historial de antecedentes antidemocráticos y abuso de poder
En 2020, cuando fungía labores como diputada federal, la ahora alcaldesa protagonizó un altercado vial que se volvió viral por la publicación de un video donde se puede observar el intento de utilizar su cargo público para librarse de una multa que iba a aplicarle un oficial de tránsito por romper el programa “hoy no circula”, esto contradice el principio ético del partido que dice que los funcionarios no deben gozar de impunidad ni privilegios sobre el ciudadano común solo por ostentar un cargo público.
Otra polémica en su trayectoria política surgió durante la campaña de 2024, Juana Carrillo enfrentó una denuncia penal por parte de una exbrigadista de su propio partido por, presuntamente, enviarle amenazas de muerte. La demandante, identificada como Rosa Reyna Dávila, relató que inicialmente su labor consistía en promover el voto a favor de Carrillo; sin embargo, a unas semanas de haber iniciado sus actividades, decidió retirarse de las mismas y manifestó que constantemente era maltratada y hostigada por la mandataria.
Semanas después de retirarse de sus labores, la denunciante comenzó a recibir amenazas de muerte en redes sociales y, posteriormente, en su domicilio, donde le llegó una corona de flores con un mensaje contundente: “Que descanse en paz”.
Después de esos acontecimientos decidió levantar la denuncia correspondiente para Juana Carrillo. Esto agudizó el rechazo público hacia la alcaldesa entre la población, quienes también argumentaban que en el tiempo que ejerció como diputada local no hizo ninguna mejoría, ni tomó en consideración las necesidades de la población.


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