El oscurantismo del Frente por la Familia, Del mazo y  Josefina

“La homosexualidad es el resultado de una serie de carencias emocionales que puede eliminarse en cuatro meses si la persona tiene la voluntad y los recursos necesarios, para después, poder desarrollar la heterosexualidad”, esas fueron las palabras de Everardo Martínez Macías, “psicólogo” del “Frente Nacional por la Familia” durante hace unos días en una conferencia de prensa en Baja California Sur. La Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó en 1990 a la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales, aunque parece que para este “Frente NAZIonal” y su pseudopsicólogo, el tiempo se detuvo en el oscurantismo  medieval. De otra manera
mayo 26, 2017

“La homosexualidad es el resultado de una serie de carencias emocionales que puede eliminarse en cuatro meses si la persona tiene la voluntad y los recursos necesarios, para después, poder desarrollar la heterosexualidad”, esas fueron las palabras de Everardo Martínez Macías, “psicólogo” del “Frente Nacional por la Familia” durante hace unos días en una conferencia de prensa en Baja California Sur.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó en 1990 a la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales, aunque parece que para este “Frente NAZIonal” y su pseudopsicólogo, el tiempo se detuvo en el oscurantismo  medieval. De otra manera no puede entenderse la “razón” de querer someter a gays, lesbianas, bisexuales y trans a “terapias de conversión”, aún cuando se ha demostrado científicamente que éstas afectan la integridad física, emocional y psicológica de quienes son sometidas y sometidos a ellas.

Estos métodos de “curación” van desde abusos físicos, agresiones verbales, aislamientos, castigos, encadenamiento y amenazas, hasta torturas, “violaciones correctivas” y aplicación de electrochoques.  Las “terapias de conversión” son violencia vestida de charlatanería.  Y por ello, preocupa que el dichoso Frente busque aplicarlas no sólo en Baja California Sur, sino en todo el país. Es una afrenta a los derechos humanos que las autoridades no pueden ser omisas.

Salir a las calles para protestar contra los derechos de la población LGBTTTI, es un hecho ya condenable por promover el odio, pero alentar y aplicar procedimientos de “conversión” supera los límites de la discriminación; representa regularizar el uso de la violencia contra las demás personas, por el simple hecho de la orientación sexual o la identidad de género y eso no puede permitirse.  Si se deja que ocurra, las leyes que criminalizan la homosexualidad en 70 países en todo el mundo, no estarán tan lejos de México. No es una exageración, es una bestia aguardando ser liberada.

Cualquier persona que se diga partidaria de la libertad, la democracia y la igualdad no puede apoyar, aliarse ni firmar pactos con una organización, cuyo único objetivo es sancionar e invisibilizar a quienes no encajan en el  modelo heterosexual.  Por eso, un voto para Alfredo del Mazo y Josefina Vázquez Mota en las elecciones del Estado de México, quienes se han reunido, firmado y declarado el compromiso por “defender a la familia, no legalizar el matrimonio igualitario ni permitir el aborto”, significa un voto para el “Frente Nacional por la Familia”. Apoyar a Del Mazo y Vázquez Mota es respaldar el odio. Votar por sus dos propuestas es estar de acuerdo con las “terapias de conversión”.

No se puede defender lo indefendible. Las posturas del priísta y de la panista son tan cuestionables y reprochables como los discursos del “experto” que promete “curar la homosexualidad en cuatro meses”. Estar de acuerdo o no con la diversidad sexual puede ser entendible, pero ejercer la violencia y violar los derechos humanos de gays, lesbianas, bsiexuales y trans, de ninguna manera lo es y debemos actuar en consecuencia.

Gracias por leernos en este espacio, ahora le invitamos a que nos siga en nuestra cuenta de Twitter @FDCRadio ¡Nos leemos pronto!

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos