El poder se fragmenta donde menos lo esperaban

Se fue. Ni enfrentó, ni explicó, ni intentó siquiera reparar. Apenas firmó su renuncia, Carlos Eduardo Barrera empacó destino Houston
junio 17, 2025

¿Qué fue de Carlos Eduardo Barrera?

Se fue. Ni enfrentó, ni explicó, ni intentó siquiera reparar. Apenas firmó su renuncia, Carlos Eduardo Barrera empacó destino Houston, donde ya lo esperaba una casa comprada con tiempo y visión, esa que nunca aplicó para gobernar la universidad.

No le interesó quedarse a encarar el conflicto que provocó con su autoritarismo pasivo. Prefirió el confort de su sala en Houston al eco de las asambleas estudiantiles. Mientras aquí se buscan salidas, él ya encontró la suya: la puerta de atrás.

El último servicio que prestó a la universidad fue irse.
Y aun así, llegó tarde.

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Del Edomex… al Mundial

Rodrigo MartínezCelis Wogau, exsecretario de Seguridad del Estado de México durante el sexenio de Alfredo del Mazo, ha sido designado Director Ejecutivo de Seguridad y Protección para la Copa Mundial de la FIFA 2026 en México. Se trata de un cargo estratégico a nivel nacional, desde el cual deberá coordinar políticas de prevención, inteligencia y reacción en un evento de escala global.

Su paso por el Estado de México dejó opiniones divididas, pero su nombramiento confirma que el exfuncionario conserva redes de confianza en los círculos donde se deciden los grandes encargos. Tal vez ahora, desde este nuevo rol, alguien en la actual administración estatal reflexione si fue sensato retirarle los escoltas institucionales, como si la seguridad fuera una prerrogativa partidista y no un asunto de Estado.

A veces, la memoria institucional solo se activa cuando ya es tarde.

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¿Waterloo en Valle de Bravo?

Rancho San Jorge, propiedad del magnate Germán Larrea, no es cualquier predio: más de 500 hectáreas, diez presas privadas y una huella ecológica marcada en plena Área Natural Protegida. Que todo eso haya ocurrido sin que la autoridad municipal se enterara suena tan inverosímil como revelador.

¿De verdad la alcaldesa Michelle Núñez no supo nada? ¿No vio maquinaria, tala, captación de agua, ni reportes vecinales? ¿O simplemente decidió mirar hacia otro lado mientras uno de los principales adversarios de la 4T se apropiaba del territorio con total impunidad? Si esto se confirma, el Rancho San Jorge no solo será su Waterloo personal: puede arrastrar consigo el prestigio de Morena en una región cada vez más tomada por las élites.

Porque en política, la omisión también cuesta. Y a veces, cuesta caro.

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La contraofensiva en Metepec

A Fernando Flores le gustaba repetir que en Metepec todo estaba bajo control. Que no había oposición real, ni cuadros competitivos, ni riesgo en el horizonte. Pero la realidad se le empieza a mover. Al menos tres figuras con nombre propio —Óscar González, Ublester Santiago y Gabriela Gamboa— han salido del letargo y empiezan a caminar territorio con una intención evidente: desafiar su hegemonía.

Óscar fue su mentor, Ublester su socio político y Gabriela su rival directa. Hoy, los tres están en la orilla contraria, con discurso propio, estructura básica y ánimo de revancha. Cada uno representa una grieta en el blindaje que Fernando presume. Y cuando las grietas se alinean, lo que viene es un derrumbe.

De aquí a 2027, la pregunta no será si hay competencia, sino si todavía le alcanza.

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¿Guatepeor en Finanzas?

Pocos lo dicen en voz alta, pero en los pasillos del poder ya se escucha la pregunta incómoda: ¿y si Paulina Moreno no era el problema? Porque el actual secretario de Finanzas, Óscar Flores, lejos de apagar los incendios presupuestales, parece haberles echado gasolina burocrática. Sus formas no suman, sus decisiones tampoco. Y su presencia, cuando la hay, apenas alcanza para maquillar el silencio.

Tan mal están las cosas, que algunos ya han caído en la melancolía institucional. Extrañan —sí, extrañan— a la defenestrada Paulina, que al menos sabía explicar los números, aunque no siempre convenciera. El relevo, hasta ahora, ha sido como salir de Guatemala para entrar en Guatepeor.

¿Será?
Lo cierto es que, en Finanzas, la contabilidad emocional también cuenta.

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