El poder visto por la rendija

En la superficie todo se mueve, pero debajo de la alfombra del Estado de México, los conflictos se pudren, los abrazos se sobreactúan
mayo 28, 2025

En la superficie todo se mueve, pero debajo de la alfombra del Estado de México (Edomex), los conflictos se pudren, los abrazos se sobreactúan, los futuristas se desesperan, el empleo se precariza y la corrupción se reorganiza. 

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1. Que la justicia no se administre por abandono

Está por definirse la integración del nuevo Poder Judicial en Edomex, y más de uno espera que el proceso sea ordenado, serio, democrático. Pero si la fórmula es la misma aplicada al conflicto universitario —dejar que el tiempo lo desgaste, apostar al olvido, administrar la inercia—, entonces no habrá justicia, solo otro problema encubierto con formalismos. La incapacidad para resolver se ha vuelto método: no decidir, no hablar, no actuar… y confiar en que todo, mágicamente, se acomode solo. Si así eligen jueces, más vale no tener pleitos.
Porque hay crisis que no se apagan solas, y gobiernos que creen que sí.

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2. El exceso de humildad también incómoda

La gobernadora subió al palco de Valentín Diez con la sonrisa amplia, los brazos abiertos y el gesto sincero de quien celebra en comunidad. Se colgó del cuello del dueño del Toluca y le estampó un beso en la mejilla. Él, impasible, rígido, con el semblante de quien no esperaba —ni buscaba— esa efusividad. En política, la bondad es virtud, pero la candidez cuesta. Valentín no solo es un empresario de otro mundo; es, históricamente, contrario a la 4T. ¿Qué necesidad había de esa escena? La investidura no está para afectos improvisados. Nadie imagina a AMLO besando a Azcárraga.
Porque hasta la humildad, cuando sobra, se vuelve debilidad.

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3. La sacudida que viene

En Palacio ya se habla de ajustes. No de formas, sino de fondo. La idea no es maquillar al gabinete, sino bajarle las revoluciones a quienes ya se veían en campaña hacia 2029. La instrucción es clara: menos futurismo, más presente; menos grilla, más gestión. Se avecina una poda técnica, quirúrgica, y —dicen— sin sentimentalismos. Algunos perfiles que se sienten intocables podrían descubrir que la estabilidad no es lo mismo que la eficacia. La terapia será de shock, aunque algunos insistan en que con ellos no es.
El verdadero poder no avisa: se nota cuando reacomoda.

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4. Trabajar más, ganar menos, esperar nada

Según el INEGI, en el Edomex hay 4.3 millones de personas en la informalidad y más de 3.4 millones sobreviven con apenas un salario mínimo. Lo más inquietante es que casi 750 mil personas estarían dispuestas a trabajar… si hubiera algo digno de llamarse oportunidad. Mientras tanto, el gobierno presume estabilidad laboral como si pagar miserias o ignorar la precariedad fuera un logro. Más horas, menos ingreso, cero futuro: la fórmula está clara, pero no para quien diseña la política pública.
Porque la economía sí se mueve… pero solo hacia la fatiga.

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5. Anticorrupción: mucho papel, pocos culpables

El OSFEM anuncia con severidad que no habrá perdón: 103 municipios bajo auditoría, expedientes abiertos al ISSEMyM y a la UAEMéx, más de 300 procedimientos en curso, cuentas públicas que se revisan a ritmos litúrgicos. Pero en la percepción ciudadana, nada se mueve. Los corruptos siguen sueltos, felices, sin devolver ni pedir disculpas. Las sanciones llegan tarde o se diluyen en tecnicismos, mientras la “lucha contra la corrupción” parece más bien una coreografía procesal para no tocar a nadie. Lo único implacable, hasta ahora, ha sido la lentitud.
Porque en el Edomex, la impunidad no se combate… se administra.

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