«El poema: el opuesto perfecto del obtuso, lerdo y estéril monólogo del poder»: David Huerta

El poeta recibió en FIL Guadalajara el Premio de Literatura en Lenguas Romances 2019
noviembre 30, 2019

“Vivimos desde entonces en el mundo del dolor”…

Cuenta el poeta David Huerta que esa frase se la dijo una joven pariente de Julio César Mondragón, estudiante quien, con el rostro arrancado, murió la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala: “Un rostro que la degradación de la violencia puede literalmente arrancarnos; así quedó, desfigurado y sin rostro, el cuerpo exánime de Julio César”, dice el escritor.

Al fin poeta, David Huerta vierte en el discurso de aceptación del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2019, en Guadalajara, las palabras que componen el poema pero también el dolor que lo provoca: “El mundo del dolor es una estrofa límpida, sangrante y sobrecogedora del poema, que podemos leer junto a tantos poemas de César Vallejo”.

Su discurso es una composición sutil, deliciosa, una crítica que define al poema como poseedor “de una diversidad vertiginosa, el opuesto perfecto del obtuso, lerdo y estéril monólogo del poder. Por eso es importante la poesía, espejo de todo contrapoder”.

Su palabra es también un homenaje a los autores que recibieron el premio antes que él, una declaración de amor a su esposa, un referirse afectuosamente a la poesía: “El mejor poema del mundo es el que se instala para siempre en nuestra mente con la fuerza no de uno sino de varios poemas que resuenan los unos en los otros y que forman con el tiempo una red infinita de imágenes, sensaciones y significados”.

Las palabras del hijo del también poeta Efraín Huerta son un acercamiento casi modesto a su labor “¿Y quién es el autor, quiénes son los autores, del mejor poema del mundo? Es una pregunta maliciosa e inocente. No tiene una respuesta precisa pero un modo de responderla está en la palabra que designa a la primera persona del plural: nosotros. Nosotros somos el autor o los autores del mejor poema del mundo; nosotros: la tribu, el grupo humano, la comunidad que formamos a lo largo de los milenios”.

Huerta, traductor y maestro, quien ha sido claro y contundente en la crítica a la reducción presupuestal en la cultura, al despliegue de militares –uno de los criticados por ser becario del Fonca– menciona que ”El mejor poema del mundo es una red que se ha tejido en nuestra mente con esos elementos: está ahí, aquí, a nuestro alcance”. 

El poeta recibe el premio, menciona el acta del jurado,   por el ímpetu, la ambición y la fraterna inteligencia de su trayectoria poética, que sitúa obra en el centro de toda consideración crítica sobre la lírica hispanoamericana actual. 

El jurado consideró que el trabajo del poeta -ensayista y traductor, secretario de redacción de La Gaceta del FCE, miembro del consejo editorial de Letras Libres; director del Periódico de Poesía, colaborador de Diorama de la CulturaEl UniversalLa Gaceta del FCE, Letras LibresNexosNovedades y Proceso- “su dominio y asimilación de las más diversas tradiciones de la modernidad y las vanguardias literarias latinoamericanas y otras lenguas, como la francesa y la estadounidense, sin excluir en periodos más recientes la relectura de la poesía medieval, renacentista y barroca españolas; aunado todo ello y como parte fundamental de su obra sus incursiones en la traducción, la convierten en una ejemplar anomalía que ha problematizado todo discurso poético”. 

En un discurso limpio, crítico, sutil, plagado e referencias literarias y homenajes literarios, David Huerta se convirtió, al lado de autores como Nicanor Parra, Cintio Vitier y Eliseo Diego, Olga Orozco, Juan Gelman, Tomás Segovia, Rafael Cadenas, Yves Bonnefoy e Ida Vitale, entre otros, en merecedor al premio, dotado con 150 mil dólares como reconocimiento al conjunto de una obra de creación en cualquier género literario.

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