Con cerca de 228.000 muertes, México, de 126 millones de habitantes, es el cuarto país más golpeado por la epidemia en números absolutos. Pero ya ajusta 20 semanas con cifras a la baja, lo que ha relegado el tema entre los mexicanos.
En mayo, solo 13% lo consideraba el principal problema nacional, frente a 42% en enero pasado y 56% en abril de 2020, según una encuesta del diario El Financiero.
En otro sondeo de Consulta Mitofsky, el temor a ser víctima del delito (44,7% de encuestados) superó ampliamente al de contagiarse de covid-19 (17,8%).
Detrás de esa despreocupación por la pandemia también se esconde la realidad de un país donde la mitad de la población vive en pobreza y se dedica a solventar sus penurias.
«Se ve como que es un desastre natural, algo donde no había mucho que se pudiera hacer», dice Máximo Jaramillo-Molina, fundador del Instituto de Estudios Sobre Desigualdad.
La pobreza en México habría aumentado hasta en 9,8 millones de personas por la crisis sanitaria, estimó en febrero el estatal Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.
Pese a ello, el presidente izquierdista Andrés Manuel López Obrador apenas elevó 0,3% anual el gasto público en 2020, lejos del 23,8% de Brasil o el 20,1% de Argentina, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
«No nos han apoyado nada, cerraron muchos negocios, mucha gente se quedó sin trabajo», lamenta Arturo Reyes, carnicero de 54 años, quien votará por el PRI, duro crítico de la gestión oficial de la pandemia.
Pero ese manejo «no va a tener un impacto [electoral] notorio y es por la naturalización que tenemos de la desigualdad y la desprotección ante el Estado», observa Jaramillo-Molina.
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