En México también se gana

Los buenos resultados de la Selección Mexicana en esa racha ilusoria nunca dejaron ver la fragilidad de este equipo. El despertar fue abrupto, doloroso, inesperado, México recibió su peor derrota desde que participa en Copa América y se fue por la puerta de atrás, castigado, humillado, echado a patadas por la Selección de Chile que dio su mejor partido desde que Pizzi tomó las riendas de La Roja. Y mientras la selección fue humillada y la afición sufría y lloraba por ese abultado marcador y la ridícula actuación del 11 de Osorio, un mexicano ponía en alto el nombre del
junio 21, 2016

Los buenos resultados de la Selección Mexicana en esa racha ilusoria nunca dejaron ver la fragilidad de este equipo. El despertar fue abrupto, doloroso, inesperado, México recibió su peor derrota desde que participa en Copa América y se fue por la puerta de atrás, castigado, humillado, echado a patadas por la Selección de Chile que dio su mejor partido desde que Pizzi tomó las riendas de La Roja.

Y mientras la selección fue humillada y la afición sufría y lloraba por ese abultado marcador y la ridícula actuación del 11 de Osorio, un mexicano ponía en alto el nombre del país, pero como siempre, su logro pasó desapercibido.

Estoy hablando de Checo Pérez, el mexicano de Force India subió al podio como el tercer mejor piloto, en el Gran Premio de Europa, disputado en el circuito urbano de la capital azerí de Baku.

Checo compartió podio con Nico Rosberg de Mercedes, quien terminó en primer lugar logrando así su quinto triunfo de la temporada y ampliando su ventaja al frente del Mundial, Sebastian Vettel quedó segundo.

Pero él no fue el único, hubo una selección que logró ser campeona del mundo, un grupo de jugadores que no militan en Europa, ni en equipos grandes y que mucho menos cobran lo que un Chicharito, un Memo Ochoa, Andrés Guardado o Héctor Moreno, ni siquiera juegan el deporte predilecto de los mexicanos, futbol soccer, no, fue la selección mexicana de Futbol Americano Universitario.

El conjunto nacional mantuvo un record invicto durante todo el Campeonato Mundial Universitario al derrotar previamente a China, Guatemala y Japón con victorias aplastantes, la escuadra mexicana finalizó el torneo con 208 puntos anotados contra únicamente 10 en contra, consiguiendo mantenerse intacto en dos de esos duelos.

Sin embargo en nuestro país nos importa el fútbol más que otro deporte, aun cuando no se ha ganado prácticamente nada, nos creemos campeones del mundo por tener a la famosa legión europea, pero, este deporte no es de individualidades, no es de aguantar “divas” que hacen y deshacen en convocatorias; ¿Cuándo dejo de ser un orgullo representar al país en selección mexicana? ¿Cuándo se acabaron los líderes en la cancha?

Un equipo que realmente juegue como eso, “un equipo”, eso se necesita en la selección, tomar el ejemplo de selecciones inferiores que han logrado campeonatos mundiales, tomar nota de lo que se está haciendo en otros deportes, como el futbol americano o en automovilismo, donde detrás de Checo Pérez hay un equipo completo que trabaja como una maquina bien aceitada, dejar de jugar por dinero y comenzar a jugar por orgullo, por amor al deporte.

México fue humillado en Santa Clara; las palabras como son, un episodio de los que engendran traumas incorregibles. El tiempo podrá difuminar el recuerdo, sí, pero Santa Clara será siempre el lugar donde, alguna noche, la Selección fue destruida hasta sus cimientos. Los discursos, las metodologías, las conferencias académicas, los tipos de fibra muscular, la minuciosidad, la libre expresión, la competencia interna; la dignidad. Todo quedó enterrado.

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