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En pobreza ocho de cada diez adultos mayores del Edoméx

 

Toluca, Estado de México; 28 de agosto de 2019.- En el Estado de México 8 de cada 10 adultos mayores son pobres, no cuentan con seguridad social, pensión, ni accesos de servicio a la salud. 

Actualmente ni en la entidad ni en el país se cuenta con políticas o programas específicos enfocados a la provisión de cuidados a largo plazo que requiere una persona de 60 años y más, que está en dependencia permanente, y que puede ser proporcionada de manera institucional o en el hogar. 

 

 

Se estima que de los 17 millones 604 mil 619 habitantes que tiene la entidad, 9.89 por ciento pertenecen al grupo de personas de la tercera edad, es decir que tienen más de 65 años.

 

Sin embargo, quienes se encuentran en esa etapa de la vida están lejos de tener bienestar y reposo, debido a que las condiciones en que envejecen no han mejorado y son más propensos a padecer enfermedades crónico degenerativas como hipertensión, reumatismo, artritis y diabetes.

La atención ambulatoria cuesta el doble a las personas de edades avanzadas que al resto de la población, y cuando se trata de cuidados hospitalarios esta relación se multiplica por 10.

Además de la responsabilidades que tienen las autoridades en el asunto, cada persona tiene que procurarse cuidados y medidas preventivas antes de que la vejez la alcance. De lo contrario, el panorama seguirá siendo desalentador para la vejez en México. "Todo mundo quiere llegar a viejo, pero cuando llegan nadie quiere aceptarlo", manifestó Hely Álvarez, coordinadora de la Licenciatura en Gerontología de la UAEMéx.

Cuando está acompañado de pobreza, enfermedad, discapacidad y aislamiento social, el envejecimiento podría convertirse en un problema social, señala  por su parte Roberto Ham, Doctor en Demografía adscrito al Colegio de la Frontera Norte, en su artículo “Desafíos del envejecimiento demográfico en México. Insuficiencias de la seguridad social”.

En su investigación destaca la importancia de contar con políticas para ese sector de la población que “propicien una profunda revolución cultural que toque las actitudes de las personas para erradicar valores peyorativos hacia la vejez, para propiciar que la muerte social no anteceda a la muerte biológica, para fortalecer la solidaridad intergeneracional e impulsar la revaloración social del adulto mayor, y para estimular su plena inserción en la vida familiar, social y comunitaria”.