Toluca, México; 3 de marzo de 2018. Nadie quería la encomienda que le tocó a Ignacio Pichardo Lechuga, coordinador en el Estado de México de la campaña de José Antonio Meade a la presidencia por el PRI, porque tendrá que superar a rivales que lo aventajan por mucho, Morena y el Frente formado por el PAN, PRD y MC en las últimas encuestas aplicadas en el Estado de México.
Hijo de un ex gobernador mexiquense, Pichardo Lechuga estuvo siempre ligado a cargos que administraban recursos naturales. Fue él quien hace poco presentó un borrador a la Cámara de Diputados federal en el que propone una revisión de la Ley General de Aguas, y que no significa otra cosa que una iniciativa que privatiza el agua.
Los Pichardo son originarios de Valle de Bravo, en el Estado de México, con denominación de pueblo mágico, y que los últimos tres sexenios ha enfrentado la llegada de cárteles del narcotráfico como Los Zetas y La Familia Michoacana. Ha sido tanta su influencia que la Marina ha decidido abrir una escuela militar en la región, que movilizará a 2 mil 500 efectivos de operaciones especiales que, además de enseñar, investigarán sobre lavado de dinero generado desde ahí.
Tierra de descanso y turismo, lo es también para políticos y empresarios que han encontrado en sus fraccionamientos, algunos ubicados en Avándaro, un lugar de solaz y privacía. Allí mantienen casa políticos como el presidente de México, Enrique Peña, en Rancho Avándaro y es también lugar de visita obligada de María Aramburuzábala, una de las mujeres más ricas del mundo desde el capital que le reportó, primero, Grupo Modelo y después desde la empresa Tresalia Capital.
Pichardo fue ratificado como coordinador para el Estado de México hace tres días, aunque ese nombramiento se había anunciado a mediados de enero, justamente en una visita de Meade a la entidad.
En términos electorales, Pichardo deberá revertir la ventaja que el partido de Andrés Manuel López Obrador tiene sobre el PRI, que va en tercer lugar, y que parece definitivo aunque en México, en procesos electorales, ese término abarca cualquier cosa, menos lo imposible.
Una encuesta del prestigiado Massive Caller –un sitio web de paga que actualiza diariamente las preferencias electorales, estado por estado- arroja que Morena tiene 32 puntos porcentuales para el 3 de marco, mientras que el Frente PAN-PRD-MC tiene 20 puntos y el PRI apenas 20.
La precampaña de Meade en el Estado de México fue una calca de sus giras por el país, aunque en el cierre final, en Tlalnepantla, el aspirante reveló que su campaña le llevará a cabo “al estilo del Estado de México”.
Verdad o no, el Estado de México ya comenzó a articularse en el diagrama organizativo de Meade. El PRI adherido al Grupo Atlacomulco domina algunas de las principales carteras en ese equipo de campaña, como la inclusión de Eruviel Ávila, ex gobernador del Estado de México, como vicecoordinador general; por su lado, José Manzur, ex secretario de Gobierno, está en la coordinación de Propaganda; Alejandra Sota y Alejandra Lagunas encabezan las carteras de Comunicación y Redes Sociales; y Ana Lilia Herrera, ex secretaria de Educación mexiquense, coordinará Evaluación y Seguimiento.
El PRI no ha tenido necesidad de músculo aún. El ejercicio de precampaña le mostró a ese partido las debilidades de Meade y las fortalezas de los rivales. No hubo dinero de por medio ni acarreos masivos al estilo del Estado de México porque no eras necesario. Pero la campaña será otra cosa y Meade no puede darse por descartado tan tempranamente.
Pichardo Lechuga era dueño de un diario en Toluca, Liberación, que cerró por problemas financieros y administrativos. También fue diputado local y federal y ocupó cargos menores en algunas secretarías.
Criticado por organismos no gubernamentales y opositores contra la privatización del agua, como presidente de la Comisión de Agua Potable, asignó 3.4 mil millones de pesos para este concepto para 2018, pero subsidió a Grupo Carso con otros 3.2 mil millones de pesos para el Emisor Oriente, que llevaría las aguas del Valle de México a su megaplanta de tratamiento en Atotonilco.
El Emisor Oriente fue asignado a Carso sin licitación en 2007 por 9 mil millones de pesos, ya ha generado un gasto de 44 mil millones de pesos, según el Informe de la Auditoría Superior de la Federación, del 17 noviembre de 2017.


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