⁠Huixquilucan “feliz” según Vargas, pero uno de cada dos habitantes es pobre

El senador Enrique Vargas busca regresar al poder en Huixquilucan, uno de los municipios más desiguales del Edomex, donde más de la mitad de la población vive en pobreza o vulnerabilidad. Ya ha gobernado dos veces; su esposa, otras dos
julio 3, 2025

“Voy a ser candidato y voy a ser el próximo presidente municipal de Huixquilucan”, afirmó Enrique Vargas del Villar en un video publicado el 30 de mayo de este año en sus redes sociales. En su mensaje, aseguró que la ciudadanía le está pidiendo continuar con su proyecto político. Y presumió que más del 75 % de la población “vive muy feliz” en el municipio.

Sin embargo, los datos oficiales contradicen la percepción de bienestar generalizada que promueve el actual senador. Según la Secretaría del Bienestar, apenas el 15,1 % de la población —44.553 personas— NO se encuentra en situación de pobreza ni de vulnerabilidad.

Huixquilucan: un caso de nepotismo

Enrique Vargas ya fue alcalde de Huixquilucan durante dos administraciones de 2016 a 2021. Y durante su gestión designó a su esposa, Romina Contreras Carrasco, como presidenta del DIF municipal. 

Romina Carrasco y Enrique Vargas. / Foto: Especial.

En 2022, ella asumió formalmente la presidencia municipal, misma que retuvo tras ser reelecta en 2024. La familia habrá gobernado Huixquilucan por 12 años consecutivos al finalizar el mandato de Romina Contreras. Con escándalos a cuestas, buscarán el poder por más tiempo antes de que las reformas que prohíben reelección consecutiva y nepotismo electoral entren en vigor.

Mientras tanto, más de la mitad de los habitantes del municipio —151.866 personas, el 51,3 %— vive en situación de pobreza, de acuerdo con cifras oficiales.

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Huixquilucan retrocedió en desarrollo humano y calidad de vida

Según el Informe de Desarrollo Humano Municipal 2010-2020 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, Huixquilucan experimentó una disminución en su Índice de Desarrollo Humano (IDH) en el periodo de una década. 

En 2010, el municipio registró un IDH de 0.803, mientras que en 2020 descendió a 0.778. Lo que representa un retroceso en los niveles de bienestar general. Este puntaje se determina a partir de indicadores como la calidad y esperanza de vida, el nivel educativo, el ingreso económico anual promedio y el Producto Interno Bruto per cápita.

Esta caída también se refleja en el ingreso corriente total per cápita. En 2010, la cifra alcanzaba $4,221.60 pesos, pero para 2020 había disminuido a $3,711.65 pesos. Pese a los discursos de modernización, los indicadores muestran que el crecimiento económico y social no ha sido sostenido ni equitativo para toda la población.

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Carencias básicas persisten en viviendas de Huixquilucan

De las 284 mil 358 viviendas registradas en Huixquilucan, al menos mil 713 no disponen de agua potable, 359 no tienen drenaje; 265 no cuentan con energía eléctrica y 7 mil 306 no tienen un refrigerador, de acuerdo con la Estadística Básica Municipal del Edomex 2022. No se trata solo de números: son vidas atrapadas entre el abandono institucional y la precariedad cotidiana.

Foto: AD Noticias.

El 17,4 % de la población (51.565 personas) no tiene acceso a servicios básicos en su vivienda; un 64,6 % carece de seguridad social y más de un tercio (36,4 %) no cuenta con servicios de salud. A pesar de ello, el municipio ha priorizado inversiones en urbanización —construcción de vialidades, banquetas, y obra pública visible—. Por encima de las necesidades estructurales de agua potable, drenaje o electrificación. Así lo revela el destino del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAIS), que concentra el gasto en infraestructura urbana, mientras miles de familias viven aún sin acceso a lo más elemental.

La expansión urbana ha sido favorecida por decisiones municipales. Al menos 12 desarrolladoras inmobiliarias obtuvieron licencias directas para construir en la última década. Algunas investigaciones periodísticas apuntan a contratos por más de 120 millones de pesos vinculados a empresas relacionadas con la gestión local. Lo que debía ser desarrollo común, se convirtió en crecimiento concentrado.

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