Estado de miedo

  La semana pasada entraron a robar a casa de mis papás, golpearon la puerta hasta vencer una de las hojas para poder entrar, además de que tuvieron el tiempo suficiente para cubrir las cámaras de vigilancia e ir sacando algunos objetos de la casa; todo ello en una calle abierta, a media tarde. Afortunadamente, ninguno de los habitantes se encontraba dentro de la casa, sin embargo, lo que ocurrió nos ha cambiado la vida, sobre todo a mis padres, quienes viven en un estado de alerta y miedo constante.     Quizá lo material tarde en recuperarse, pero lo que más duele y no se recupera con facilidad es la armonía en que se vivía antes, pues
noviembre 7, 2017

  La semana pasada entraron a robar a casa de mis papás, golpearon la puerta hasta vencer una de las hojas para poder entrar, además de que tuvieron el tiempo suficiente para cubrir las cámaras de vigilancia e ir sacando algunos objetos de la casa; todo ello en una calle abierta, a media tarde. Afortunadamente, ninguno de los habitantes se encontraba dentro de la casa, sin embargo, lo que ocurrió nos ha cambiado la vida, sobre todo a mis padres, quienes viven en un estado de alerta y miedo constante. 

  

Quizá lo material tarde en recuperarse, pero lo que más duele y no se recupera con facilidad es la armonía en que se vivía antes, pues el simple hecho de saber que entraron a tu casa (supuestamente el lugar donde más seguro debes de sentirte) te hace sentir impotente, inseguro, frustrado, pero además, saber que tocaron tus pertenencias y rompieron algunas cosas te cambia la vida, pues desde el suceso mi familia enfrenta una gran perturbación, no han podido dormir y cualquier ruido les genera incertidumbre. 

  

Platicando con los vecinos del lugar, muchos me comentaron que ante la ola constante de robos han cambiado sus hábitos tanto de consumo, de diversión y esparcimiento, incluso sobre su vestimenta para hacerla mucho más sencilla y que no llame la atención; acciones como ya no utilizar ropa costosa, accesorios vistosos, teléfonos celulares básicos, utilización de vehículos “que no llamen la atención”, se han convertido en su nueva forma de vida. 

  

Por otra parte y ante la inseguridad y una policía débil e incapaz de hacerle frente a la delincuencia, los vecinos se han estado organizando con la finalidad de hacerle frente a los delincuentes de la zona, a fin de tomar justicia por propia mano para alejarlos de sus casas, una consecuencia lógica (aunque no la solución al problema). 

  

Lo que la autoridad no alcanza a vislumbrar es que al existir impunidad, corrupción e inactividad de los cuerpos policiacos, no sólo se abre un gran espacio para que la delincuencia se fortalezca y haga una actividad más frecuente, también le ha dejado de cumplir a los ciudadanos a los cuales le deben rendir cuentas, minimizando los hechos en números estadísticos, no viendo más allá de ellos y no comprende que las cosas no se arreglan diciéndoles que van a mandar más patrullas y nombrar a un policía responsable del área, cuando la seguridad va más allá de acciones reactivas. Se requiere prevención, un mayor acercamiento con la ciudadanía, menos impunidad, combate a la corrupción, más empleos, recuperación de espacios públicos, mejorar la imagen de los policías, más capacitación y profesionalización de ellos; y el día que realmente se quiera gobernar para mejorar las cosas y no sólo para ganar elecciones, ese día es el que sí hará la diferencia. 

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