Toluca enfrenta un grave problema de mantenimiento en sus áreas verdes. Espacios que alguna vez funcionaron como pulmones urbanos y puntos de encuentro para familias, estudiantes y deportistas, hoy muestran abandono, deterioro y falta de seguridad.
Juegos oxidados, basura acumulada, estructuras peligrosas e incluso motociclistas circulando dentro de los parques alejan a los visitantes y evidencian la desatención del municipio.
Parque Simón Bolívar
Ubicado cerca del centro histórico, este parque luce oxidados sus columpios, resbaladillas rotas y muros llenos de grafitis, la basura invade cada rincón y la falta de mantenimiento ha reducido drásticamente la presencia de familias y estudiantes. Un espacio que debería ser orgullo de la ciudad, hoy es un ejemplo de descuido.








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Alameda 2000
La Alameda 2000, punto de encuentro para actividades al aire libre, deporte y recreación, muestra juegos infantiles cubiertos de lodo y grafitis. En la zona, los encharcamientos dificultan el acceso y la circulación de motocicletas pone en riesgo a los visitantes.
Asimismo, la falta de mantenimiento es evidente en la malla perimetral oxidada y doblada, y registros llenos de basura que comprometen la seguridad.









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Parque Carlos Hank
Este espacio, concebido como pulmón verde, exhibe desgaste, árboles en riesgo de caída y estructuras improvisadas. Las canchas de fútbol y basquetbol presentan pasto con gran crecimiento, bancas oxidadas y maleza en el concreto.
El área destinada a los niños es una de las más afectadas y peligrosa: resbaladillas cercanas a charcos, estructuras sostenidas con palos dañados y suelo sin protección convierten el juego en riesgo.








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Parque Urawa
Lo que antes era un espacio familiar ahora es un parque deteriorado. Juegos en mal estado, áreas verdes descuidadas y proliferación de roedores muestran la falta de control y limpieza.
La fuente ubicada en el corazón del parque, que solía ser uno de sus principales atractivos, ya no funciona. Sin agua y sin mantenimiento, luce abandonada y refleja el descuido generalizado del lugar. El jardín japonés, también se encuentra deteriorado y sin atención, perdiendo el encanto que lo caracterizaba.









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Parque 18 de Marzo
El césped crecido sin control, ramas que obstruyen el paso y charcos de agua estancada son parte del panorama. Los elementos decorativos muestran daños: algunos incluso han perdido fragmentos. El descuido es evidente en cada rincón.
Canchas de fútbol y baloncesto con desgaste y baches, bancas agrietadas y mobiliario incompleto generan desconfianza en sus visistantes. La zona infantil está húmeda, con estructuras inestables y sin pasto artificial, los niños son propensos a sufrir un accidente.









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El abandono de estos parques evidencia la desatención a la vida urbana en Toluca. Lo que alguna vez fue un punto de encuentro para la recreación y la convivencia social se ha convertido en un símbolo de descuido y peligro.
Las condiciones en las que permanecen estos espacios púbicos alertan sobre la urgencia de intervenir para devolver seguridad y vitalidad a estos lugares.

