Etapa no legal de las campañas

Concluido el plazo legal para hacer campañas proselitistas con rumbo a la elección de Gobernador del Estado de México, las actividades de los partidos políticos se pasarán ahora al terreno de lo no legal. Así es, ya no se pueden pautar spots en los medios, hacer mítines, recorridos, llamadas, ni siquiera publicaciones en redes sociales por parte de los candidatos o sus partidos políticos. Es imposible, sin embargo, que los equipos de campaña se "congelen" y "enclaustren" estos días que restan para la elección ¿Qué harán, entonces? Inevitablemente se moverán en el terreno de la ilegalidad o en el de
junio 1, 2017

Concluido el plazo legal para hacer campañas proselitistas con rumbo a la elección de Gobernador del Estado de México, las actividades de los partidos políticos se pasarán ahora al terreno de lo no legal. Así es, ya no se pueden pautar spots en los medios, hacer mítines, recorridos, llamadas, ni siquiera publicaciones en redes sociales por parte de los candidatos o sus partidos políticos. Es imposible, sin embargo, que los equipos de campaña se "congelen" y "enclaustren" estos días que restan para la elección ¿Qué harán, entonces? Inevitablemente se moverán en el terreno de la ilegalidad o en el de los espacios no reglamentados.

Desde este jueves y hasta el domingo se nos vienen: "notas periodísticas" desacreditando, ensalzando, vaticinando o "analizando" a un candidato u otro con claros fines de convencer sobre una opción electoral u otra. Igualmente se nos vienen los "influencers" mandando mensajes en redes sociales, concediendo entrevistas o escribiendo en medios a manera de columnistas. Otra práctica será, desde luego, el impulsar en las redes sociales temáticas a favor de un partido u otro (empleando, incluso, información no confirmada o rumores), en contra de algún candidato o para recordar los "beneficios" o "peligros" de votar por alguien en particular. En este último recurso tecnológico el automatismo (el uso de bots o cuentas creadas ex profeso para servir a cualquier causa) nos va a inundar con mensajes, hashtags, trending topics y cosas propias de esas plataformas digitales.

Otra práctica que se verá mucho es la de los mensajes de texto a los teléfonos celulares: velada o abiertamente, se enviarán tratando de influir de último momento en la decisión de los votantes, a manera de "noticias", "novedades" o cosas por el estilo, incluyendo contenidos multimedia, como un video, un audio, una foto. Cualquier recurso será bueno para tales efectos.

A "nivel de tierra" también estarán moviditas las estructuras: acuartelando a votantes, organizando los grupos para acudir a sufragar el domingo (antes o después de recibir algún "estímulo", sea en moneda o en especie), o para ir a "chocar" si es necesario. Líderes de estas estructuras no dejarán de acudir a "recordarle" a sus vecinos, afiliados o beneficiarios por quién deben votar, dado que les "apoyó" con X o Y cosa. Otros igual y acudirán a recordarles a sus "adversarios" lo que "les espera" si gana o pierde uno u otro candidato: intimidación, pues.

Una modalidad más será la de repartir panfletos, libelos o material impreso de esa índole para hacer "propaganda negra", para infundir temor, para confundir o desalentar la participación en lo general (o el voto en particular hacia algún candidato o candidata). Incluso una modalidad más de esta actividad son la lonas, mantas o pintas que cumplan el mismo fin.

Estas y otras prácticas las veremos en los días que restan antes de los comicios;  todas se mueven en los intersticios de la normatividad, más bien obedecen a la lógica de la arena política, la cual es entendida en este caso como "una extensión de la guerra por otros medios": todo se vale para "aniquilar" al contrario. El pragmatismo de obtener el mayor número de votos, sin importar cómo, a costa de qué o quién, será todavía por unas horas más la constante. Y en ello participan de manera estructurada los partidos y los gobiernos federal, estatal y municipales. Pero ahora hay un factor que no estaba antes y que puede influir: las redes sociales, en donde la gente puede producir y difundir contenidos que terminan por llegar a un número de personas más amplio y convertirse en parte de la agenda temática, de la conversación pública (o publicada).

En contraparte hay que decir que las redes orgánicas (esas que están ahí antes y después de los comicios), las que conformamos con familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, de escuela, etcétera; tendrán sus propias dinámicas y pondrán en marcha sus propios mecanismos, porque también ahí se hablará de las elecciones, se argumentará, se exhibirá, se criticará y finalmente se tomará una decisión, pero con la diferencia de que en este otro tipo de redes (que se diferencian de las virtuales, las partidistas o coyunturales) se entremezclan lo emotivo, lo subjetivo, lo histórico y muchos otros elementos que son menos pragmáticos.

Ojalá y la gente salga a votar en un número que justifique todo lo que se ha dicho y hecho en los últimos meses, que ha costado mucho dinero, por cierto.

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