Sin importar el frío, ni las pocas horas de sueño, miles de peregrinos de todo el Estado de México se dieron cita en la Catedral de Toluca para escuchar la “Misa de buen camino” que celebró el Obispo Francisco Chavolla.
Atentos, pero sobre todo llenos de fe y esperanza, escucharon las palabras del Obispo, quien les pidió reflexionar sobre el verdadero sentido de la peregrinación, “caminar hacia la casa de Dios, deberán de pedirle a la Virgen de Guadalupe, que los ayude a ser buenos hermanos, buenos discípulos de Jesús y buenos hijos”.
«Vayan con esperanza confiados en que la Virgen de Guadalupe los espera y estén llenos de vida, de gracias y bendiciones ya que el señor los acompaña, felices a la villa», fueron parte de las palabras del Obispo de la Diócesis de Toluca al dar la bendición a los más de 20 mil feligreses.
Y así, en punto de las 7:45 de la mañana, Indalecio, cargando a su pequeño de un año, junto con su esposa y sus otros tres hijos, comenzaron su caminar hacia los pies de la Virgen del Tepeyac, “haber como nos va” por que es el primer año que participa, comentó.
Para poder ir a dar gracias a la Virgen por los hijos que le ha dado, tuvo que pedir permiso por cuatro días en su trabajo, pero asegura que vale la pena porque “ella “la jefa” nos ayuda cuando uno está enfermo o tenemos necesidades».
Las comitivas de municipios más alejados, tuvieron que emprender su peregrinar desde el pasado viernes y desde entonces, se olvidan de su casa, trabajo y estudios, para enfocarse en su meta, saludar y agradecer a la Virgen por todo lo que les da.
Es el caso de Rosa, quien lleva 19 años participando con devoción en esta peregrinación, la emociona participar porque “voy a ver a la madre de todos a agradecer los favores que me da todo el año”; además porque va acompañada de todos sus hijos, quienes llevan entre ocho y diez años asistiendo a esta muestra de fe.
Dice, que inició este peregrinar a la Basílica después de que la Virgen atendió su súplica cuando su hijo se volcó en su carro y se recuperó satisfactoriamente. Por eso no le importa cerrar su negocio durante dos semanas para venir a cumplir con esta promesa que hizo de visitar cada año a la virgen, la cual asegura “seguiré hasta que ya no pueda estar en pie”.
Pero la fe en la Virgen de Guadalupe no sólo se ve en los peregrinos que avanzan por la calles de Toluca, también en la gente que sale a ofrecerles pan, café, agua, fruta, comida o simplemente a dar unas palabras de motivación; las cuales, Luis Alberto de 27 años agradece porque es la primera vez que participa en la peregrinación y eso lo motiva para dejar a un lado el cansancio.
Él va a cumplir una promesa que hizo a la Virgen de “ir a visitarla caminando a cambio de que mis abuelitas se recuperen porque están recién operadas”.
Por otro lado Jorge Montes de Oca, que tiene 12 años peregrinando y lleva a cuestas una imagen del niño Dios. Para él lo más complicado de este caminar es el cansancio que provoca el sol, dice que “si te paras se te enfrían los pies y en ocasiones sientes que ya puedes, pero eso es a lo que vinimos a sufrir”, sufrimiento que dice este año lo ofrece a la Virgen para que su sobrina de 13 años pueda vencer el cáncer.
Los peregrinos continuaron su caminata por Paseo Tollocan, pasando por Metepec, Lerma y San Mateo, rezando, alabando a Dios, por cada una de sus promesas, necesidad o simplemente por la fe y tradición de ir en familia a los pies de la “Morena del Tepeyac”, como otros la llaman.
Poco después del medio día llegaron al municipio de Ocayoacac, dónde personas de la comunidad les ofrece comida y algunas otras hospedaje para pasar la noche, el resto de los peregrinos buscará un lugar donde acomodar sus cobijas y dormir algunas horas, ya que este martes a las cinco de la mañana comenzarán nuevamente este camino de fe.


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