La muerte tiene un tamaño distinto en Los Portales. Cabe en una bolsa, sobre una mesa, entre los dedos. Puede ser un cráneo blanco, un ataúd diminuto o un esqueleto. Cerca están los borregos, las gallinas y las canastas: una pequeña convivencia de animales, alimentos y difuntos, hecha con azúcar.
Este domingo 4 de octubre, la música de la Orquesta Filarmónica de Toluca, el humo y la gente acompañaron la inauguración de la Feria y Festival Cultural del Alfeñique 2026. En el Andador Constitución comenzó oficialmente una temporada que llevará hasta el 2 de noviembre las celebraciones de Día de Muertos a distintos espacios de la capital mexiquense.
El corredor tendrá durante estas semanas otro nombre: Paseo La Soledad. La referencia al panteón coloca al camposanto en el centro de la ciudad, entre los comercios y los paseantes. Toluca empieza a disponer sus lugares para recibir a quienes ya no están.
La apertura fue encabezada por el alcalde Ricardo Moreno. Acudieron el embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandide; el presidente del Poder Judicial mexiquense, Héctor Macedo, y la presidenta del DIF municipal, Rocío Pegueros. La ceremonia incluyó un recorrido por el andador y reconocimientos a los artesanos que conservan las técnicas de elaboración
Bajo los arcos de Los Portales, los puestos ofrecen otra escala de la fiesta. Papel recortado de colores cuelga sobre las mercancías. Las calaveras se acomodan en filas; las envolturas transparentes dejan ver las piezas. La gente avanza por el corredor, se detiene frente a los mostradores, mira y fotografía. El paseo tiene sus propias pausas.
La edición 57 anuncia más de mil 200 actividades. Habrá conciertos multitudinarios, exposiciones, teatro, danza y talleres. Pero el nombre de toda esa programación viene de un dulce que se trabaja con las manos.
Un permiso para hacer dulces
En la inauguración se recordó a Francisco de la Rosa. Su nombre pertenece a un antecedente mucho más antiguo que la feria actual: en 1630 solicitó autorización para elaborar alfeñique en un taller de la calle Real, hoy avenida Independencia.





Una petición de trabajo terminó por convertirse en referencia histórica de la ciudad. Han pasado 396 años desde aquel documento. La tradición del dulce y la organización contemporánea de la feria tienen edades distintas.
El alfeñique llegó a estas tierras a través de España, con una herencia de origen árabe. Aquí encontró otros usos, otras figuras y un lugar en las celebraciones de los difuntos. El azúcar podía reproducir un alimento, un animal o un objeto; la ofrenda le daba un destinatario.
En Toluca, el oficio arraigó en familias de barrios como El Cóporo, San Sebastián y Santa María de las Rosas. Su continuidad dependió de conocimientos que se enseñan cerca de la mesa de trabajo: reconocer la consistencia de la pasta, modelar sin quebrar, esperar el secado, decorar.
En cada pieza hay decisiones que el comprador apenas advierte. El grosor, el equilibrio, la unión de las partes. La figura debe sostenerse, resistir el traslado y conservar su forma. Su fragilidad es parte de su belleza y también del riesgo de producirla.

Durante los años sesenta, el abastecimiento de azúcar, las dificultades para comercializar y las condiciones del clima amenazaron la continuidad del oficio. En 1969 se celebró el Primer Concurso de Alfeñique, con premiación y exhibición pública. Fue uno de los impulsos que ayudaron a conservar la producción y a dar forma a la feria moderna.
La fiesta que hoy convoca a miles tuvo también ese propósito: impedir que un saber desapareciera.
La memoria se trabaja a mano
En los puestos conviven técnicas diferentes. La pasta tradicional toluqueña se prepara en frío con azúcar glas, clara de huevo, limón y chaucle, utilizado como aglutinante. Después se moldea y decora.
Las calaveras de vaciado requieren azúcar calentada con agua y limón. La mezcla se vierte en moldes de barro; se retira el excedente y se deja formar la cubierta del cráneo. El dulce de pepita tiene otro procedimiento y otra consistencia.
El resultado puede parecer sencillo. La experiencia necesaria para conseguirlo no lo es.



En octubre de 2025, el alfeñique recibió el reconocimiento de Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de México. La declaratoria reconoce una tradición cuyo porvenir seguirá resolviéndose en los talleres: quién aprende, quién produce, cuánto cuesta hacerlo y quién compra.
El trabajo de los artesanos llega después a las casas. Una pieza sale del mostrador para incorporarse a un altar. Allí cambia su sentido: junto a una fotografía y los alimentos elegidos por la familia, forma parte del recibimiento.
La ofrenda exige recordar con precisión. Qué le gustaba comer a esa persona, qué objetos utilizaba, qué hacía, qué cosas decía. La ausencia adquiere una biografía. Preparar el altar permite contarla otra vez, sobre todo a quienes eran demasiado pequeños para conocerla.
Las festividades indígenas de Día de Muertos celebran el retorno temporal de los familiares fallecidos. Las flores, las velas y la comida preparan su llegada. El encuentro con las celebraciones católicas produjo expresiones distintas en cada comunidad.
Hay humor en una calavera y dolor frente a un retrato. Ambos caben en la misma casa. La fiesta permite compartirlos.
Del camposanto al paseo
El Panteón General La Soledad volverá a recibir recorridos nocturnos de leyendas. Sus relatos pertenecen a otra manera de conservar la memoria: historias que circulan, cambian de voz y vinculan nombres con lugares.

En Los Portales, la relación con los muertos pasa por el comercio y la vida familiar. La compra de los dulces forma parte de los preparativos de noviembre. El paseo público termina en una mesa doméstica.
El festival amplía ese recorrido hacia la Plaza González Arratia, la Alameda, la Capilla Exenta, el Centro Tolzú y otros espacios. Los conciertos principales se realizarán en la explanada del Mercado Juárez. Habrá actividades infantiles y talleres de dulcería, cartonería y maquillaje de catrinas.
Esa amplitud reúne a públicos distintos. Unos acudirán por la música; otros, por los dulces o las ofrendas. Los artesanos sostienen el vínculo entre todos ellos: sin su trabajo, la celebración perdería el oficio que le da nombre.
Cuando termine octubre se desmontarán los escenarios. Después se retirarán los puestos y Los Portales recuperarán su tránsito habitual. En las casas quedarán los altares durante unos días más.
En algún taller comenzará otra vez la preparación. Habrá que moler, amasar, formar y enseñar.
La próxima feria empieza en esas manos.
Agenda del Alfeñique 2026
Los Portales: venta de alfeñiques y dulces tradicionales, de 9:00 a 21:00 horas. La temporada continuará hasta el 2 de noviembre.


Conciertos en la explanada del Mercado Juárez:
| Fecha | Presentación | Hora |
| 14 de octubre | Caifanes | 21:00 |
| 15 de octubre | La Adictiva | 21:00 |
| 16 de octubre | Yuri | 21:00 |
| 17 de octubre | Los Ángeles Azules | 21:00 |
| 18 de octubre | 31 Minutos | 18:00 |
| 22 de octubre | Santa Fe Klan | 21:00 |
| 23 de octubre | El Haragán y Compañía | 21:00 |
| 25 de octubre | Liran’ Roll | 19:00 |
| 29 de octubre | El Trono de México y Alacranes Musical | 21:00 |
| 30 de octubre | La Sonora Santanera y la Filarmónica de Toluca | 21:00 |
| 31 de octubre | El Malilla | 21:00 |
| 1 de noviembre | Los Tigres del Norte | 21:00 |
Panteón La Soledad: diez fechas anunciadas para recorridos nocturnos de leyendas. Acceso gratuito, con un máximo de mil 200 boletos por jornada, entregados el mismo día antes del inicio. Se recomienda llegar con anticipación, llevar abrigo, protección para la lluvia y calzado cómodo.
El Ayuntamiento anunció rutas ampliadas del Alfeñique Bus, con salida y regreso en la Terminal, y promociones en establecimientos participantes mediante el Alfeñique Pass. Conviene consultar horarios, rutas y condiciones de acceso antes de acudir. La programación está sujeta a cambios.


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